Herrera en el orden internacional y un trago de tequila

El presidente venderá la idea de que la comunidad internacional finalmente reconoce el modelo mexicano y hasta lo está adoptando. Lo que en realidad desean estos organismos y los actores que estos representan a lo largo del mundo es influir en la gestión económica de México y evitar tener una crisis

Herrera en el orden internacional y un trago de tequila
Verónica Malo / Tres en Raya

El costo de Dos Bocas ya va más de 900 millones de pesos por encima de lo originalmente presupuestado. En este momento un 11% por arriba del costo inicial y se estima que seguirá aumentando ese diferencial. Ello significa que la refinería está resultando un auténtico boquete en las finanzas federales. Lo mismo puede decirse del Tren Maya (a agosto de este año el presupuesto estimado había crecido en un 20%) y del aeropuerto de Santa Lucía.

Más allá de ser proyectos inviables e innecesarios, las tres obras están incrementando sus costos, lo que se dijo al inicio de esta administración no sucedería. Mientras, el presupuesto de Salud para el 2021 tuvo un ajuste raquítico y no se contempló una partida especial para la adquisición de vacunas contra el covid (tampoco, por cierto, un incremento sustancial para adquirir muchas más contra la influenza).

Por su parte, el FMI apenas hace unos días señaló que el 65 por ciento de los países recuperará su nivel económico prepandemia en 2022, pero a México le tomará un par de años más y alcanzará ese nivel hasta 2024. Además, sugirió que se parara la construcción de Dos Bocas al menos mientras dura la pandemia. Lo volvió a repetir esta semana.

Todo lo anterior lleva a confirmar que las alarmas en el exterior al respecto de México hace semanas / meses empezaron a sonar.

Y en esas andábamos cuando el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial nominaron a Arturo Herrera, secretario de Hacienda de México, para presidir la Junta de Gobernadores de estos organismos en el año 2021.

El presidente venderá la idea de que la comunidad internacional finalmente reconoce el modelo mexicano y hasta lo está adoptando. Pero a decir verdad, lo que en realidad desean estos organismos y los actores que estos representan a lo largo del mundo es influir en la gestión económica de México y evitar tener –otra vez- una crisis económica, tipo aquel efecto tequila de 1994, que impacte todo el orbe.

Así que los actores financieros internacionales más influyentes solo ven dos opciones: convencer a nuestro primer mandatario a través de Herrera para que ya no insista en sus proyectos faraónicos o, bien, influirlo para que se deje prestar dinero para continuar esas locuras, pero de paso ofrezca más estímulos económicos a todo el sector productivo mexicano.

Desde la óptica de negocio, es conveniente prestar dinero a México en cantidades ingentes y que se puedan hacer las obras sin seguir flagelando el presupuesto destinado a la Salud, la Ciencia y la Educación. Pero también resulta la oportunidad única para Arturo Herrera de lograr un giro hacia el tan necesario endeudamiento que evite un descalabro económico del país.

Es irónico realmente: el fuchi-guácala endilgado al neoliberalismo y a la globalización, a partir de que ahora se está “reconociendo” al funcionario de la 4T, pasará a ser algo grandioso a ojos del lopezobradorismo. Curioso, porque no se trata obviamente de ningún nuevo orden internacional, ni de ningún cambio en la lectura o apreciación de parte de este sector, aunque nuestro primer mandatario así lo quiera presentar. Pero finalmente eso es intrascendente. Todos respiraremos más tranquilos si dichos organismos pueden impactar de una u otra forma en las finanzas del Estado mexicano que conduce ahora la Cuarta Transformación.

Tal vez la mezcla a tiempo de Herrera con el BM, el FMI y un buen trago de tequila no resulté nada perjudicial. Todos felices y todos ganones. Ojalá así resulte.

 

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM 

@MALOGUZMANVERO


Compartir