Bienestar sustentable

Los viajeros obtenemos experiencias auténticas que nos hacen sentir más conectados con la cultura que visitamos

Bienestar sustentable
Arlett Mendoza | Bitácora Verde | Opinión El Heraldo de México

Escucho las olas del mar y las gaviotas de fondo. Abro los ojos y veo el deslumbrante azul del mar Caribe, mientras una masajista experta, de origen maya, recorre con sus manos y dos limones cada músculo de mi espalda, logrando un efecto sanador y totalmente relajante.

Antes de empezar me explica que estos frutos me ayudarán a recoger la energía de baja vibración, según la tradición maya, y que todas las esencias empleadas se elaboran artesanalmente en las comunidades cercanas.

Aún recuerdo este tratamiento con añoranza, por la sanación que obtuve y porque pude constatar que la unión del turismo wellness y el principio de la sustentabilidad que dicta que se debe de respetar y proteger a la cultura donde se reside, brinda un círculo virtuoso en el que todos ganamos.

Los viajeros obtenemos experiencias auténticas que nos hacen sentir más conectados con la cultura que visitamos. La comunidad se beneficia con fuentes de trabajo, derrama económica, calidad de vida y que su lugar de origen sea valorado en un nivel más profundo. Y el planeta gana al evitar la huella de carbono, que podría generar el que la gente tenga que transportarse largas distancias a diario para llegar a sus lugares de trabajo.

Obviamente para hablar de sustentabilidad, se deben de sumar muchas otras estrategias que vayan en pro del medio ambiente, como el cuidado de la energía y la correcta separación de desechos sólidos, por hablar de algunos aspectos. Cuidar lo que se ama.

Afortunadamente también el turismo wellness está caminando hacia la sustentabilidad. Desde las grandes cadenas hoteleras de lujo que por su filosofía están retomando terapias de temazcal, masajes con rebozo, limpias energéticas ymás, impartidas por la comunidad local; hasta los pequeños enclaves rurales que ofrecen experiencias en armonía con su entorno. De este último, un buen ejemplo es Tonazihua, ubicado en Huitzilac, Morelos (rutopia.com).

Un hotel de bellas cabañas de adobe en medio 4 mil metros cuadrados de bosque, en donde los viajeros inician el día con el saludo a los siete rumbos sagrados y al Sol, como lo dicta la tradición mexica. Luego siguen con meditaciones con cuencos, aprenden a hacer aceites esenciales extraídos de plantas y ecotecnias como elaboración de composta y captación de agua de lluvia.

En días pasados, el secretario de turismo Miguel Ángel Torruco aseguró que con la estrategia México Renace Sostenible darán impulso al turismo rural, verde y responsable. Con ello, se abre la puerta para encontrar cada vez más experiencias wellness, como la de Tonazihua, y muchas otras que tengan arraigo con nuestra cultura, que favorezcan al medio ambiente y a nuestras comunidades.

Ojalá que pronto haya muchos más enclaves como ellos, porque se cuida más lo que se ama.

POR ARLETT MENDOZA
IG: ARLETTMENDOZAMEDEL


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