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¿Capitalismo socializado?

El énfasis en la sostenibilidad en Davos da una señal importante; las empresas globales que participan ahí significan la mitad del valor de las economías más grandes del mundo

OPINIÓN

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El que el cambio climático y la sostenibilidad dominaran la agenda de la reunión anual del Foro Económico Mundial, que tuvo lugar esta semana en Davos, llevó a que a algunos analistas cuestionen si estamos frente al fin del capitalismo como lo conocemos.

Blackrock, el fondo de inversión más grande del mundo, con 7 billones (trillion) de dólares, fijó tono de la reunión al anunciar unos días antes que la sostenibilidad estaría en el centro de sus estrategias y que desinvertiría de rubros que presenten un alto riesgo, como las productoras de carbón térmico. Si bien espectacular, este anuncio ya no es atípico en el sector financiero, en donde el cambio climático se entiende como un riesgo que incluso puede provocar disrupciones tan severas en el sistema financiero internacional como los registrados en el 2008. Iniciativas como los Principios de Inversión Responsable, representando a más de la mitad de los inversionistas institucionales, con 83 billones de dólares en activos, y los Principios de Banca Responsable, que incluye a 130 bancos que se alinean a las metas del Acuerdo de París, se están convirtiendo en la norma.

El énfasis en la sostenibilidad en el Foro de Davos manda una señal importante, ya que las grandes empresas globales que ahí participan significan la mitad del valor de las economías más grandes del mundo. Pero, como lo muestra encuesta tras encuesta, la desconfianza en los grandes corporativos crece año con año. Por ejemplo, una encuesta realizada en 28 países señala que una mayoría considera a las empresas como no éticas y al capitalismo como una fuente de problemas más que de beneficios para la humanidad. En otros tiempos, el gobierno era alternativa, pero ya no lo es pues también ha perdido legitimidad, en países pobres y ricos por igual, con lo que se ha reducido su capacidad para generar soluciones a problemas colectivos.

No sorprende entonces que sea cada vez más común escuchar el término “stakeholder capitalism” o capitalismo socializado, que se fundamenta ya no en la maximización de las ganancias como “el” propósito de la empresa, según dictaba la sacrosanta ortodoxia económica, sino en servir a todas los actores interesados (stakeholders). De hecho, en el Foro de Davos se presentaron muchos planes innovadores e incluyentes de estos actores, desde programas para mejorar el salario mínimo y la educación de los trabajadores hasta coaliciones con comunidades, proveedores y consumidores para luchar contra los residuos plásticos o para conservar la naturaleza.

Que estas intenciones se traduzcan en acciones y que se reporten los avances de manera transparente será esencial para que las empresas recuperen la credibilidad perdida frente a una opinión pública cada vez más movilizada. De esto dependerá que surjan los liderazgos y las colaboraciones necesarias de un “capitalismo socializado” para enfrentar las crisis simultáneas, desde el cambio climático como la desigualdad, que atentan contra la paz e incluso la supervivencia de la humanidad.

POR ISABEL STUDER

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