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Salvador Chava Flores: cronista musical de la ciudad de México

El compositor Vicente Garrido dijo sobre su colega que supo recoger el resignado buen humor y la picardía ladina de nuestro pueblo

OPINIÓN

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“¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?, ¿a hacerte rico en loterías con un millón? Mejor trabaja, ya levántate temprano; con sueños de opio sólo pierdes el camión”.

Quién no ha escuchado la anterior canción del compositor Salvador Chava Flores Rivera, quien nació hace 100 años, él mismo nos lo cuenta en el libro Chava Flores. Cronista musical de la Ciudad de México. Relatos de mi barrio, bajo la firma de Editores Asociados, 1972. “Nací el 14 de enero de 1920 en una de las calles de la Soledad, allá por el rumbo de La Merced en la Ciudad de México… no sé por qué, tal vez porque mi papá no pagaba la renta a sus debidas horas, el caso es que durante mi infancia, recuerdo mil domicilios diferentes. Viví todos los barrios que en ese tiempo formaban casi la totalidad de la ciudad e incluso otros que se salían de ella: Peralvillo, la Doctores, Roma, Romita, Juárez”.

Y agrega: “Y si no viví en el Castillo de Chapultepec fue porque en ese tiempo, discriminatoriamente, sólo lo “alquilaban” al que fuera Presidente de la República; pero si ahí hubiera existido disponibles dos cuartos con baño y cocina, les juro que papá hubiera hecho lo imposible porque lo habitáramos”.

Autor de alrededor de 200 canciones, entre ellas, “Apolonia la bonita”, “Boda de vecindad”, “Cerró sus ojitos Cleto”, “El cumpleaños de Escolapia”, “El gato viudo”, “Ingrata pérfida”, “Los pulques de Apan”, “Llegaron los gorrones”, “Peso sobre peso (La Bartola)”, “Pichicuas”, “Sábado, Distrito Federal”, “Voy en el metro” y entre otras.

Más aún, compuso melodías especialmente para películas, entre ellas, “Arriba las manos”, para Manos arriba y “Canción de la chamaca” para La chamaca; aunado a lo anterior, incorporó a sus canciones expresiones del folclor popular, alipuz, bato, cafre, cacahuatón, borruca, hacerse rosca, calaquear, malora, trucha, mordelón, pico de cera, que le dieron a sus interpretaciones un matiz festivo, por sólo citar éstas.

En su libro Relatos de mi barrio, nos cuenta algunas de sus múltiples historias; como editor de la revista quincenal El álbum de oro de la canción; la creación de su primera canción en 1951, Los tamales de Bruñilda, y su paso por Lecumberri, en 1953, por culpa de “un desgraciado multimillonario”.

El compositor de “No me platiques más”, Vicente Garrido, dice en el libro antes citado, “Chava Flores… ha sabido recoger el resignado buen humor y la picardía ladina de nuestro pueblo y ha hecho canciones festivas que son verdaderas obras de arte, algunas tan populares… Creo firmemente que Chava Flores es uno de los poquísimos autores que han podido dar personalidad propia y atractivo toque original a nuestra canción”

Chava Flores, comentó en Los Mochis, Sinaloa, en 1976: “Yo no soy cantante, soy compositor de canciones: las compro descompuestas y luego las compongo para cantarlas; es decir, para berrearlas, porque Agustín Lara y yo no tenemos ni voz ni voto…”.

El 5 de agosto de 1987, murió Salvador Flores Rivera, víctima de cáncer, la mejor forma de tributar memoria es recordar sus canciones, venga la música:

Desde las diez ya no hay dónde parar el coche ni un ruletero que lo quiera a uno llevar; llegar al Centro, atravesarlo, es un desmoche, un hormiguero no tiene tanto animal…

POR RUBÉN MARTÍNEZ CISNEROS

ARTICULISTA INVITADO

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