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Desconectar para conectar

El nuevo spa de rodavento es una propuesta en un entorno natural que parece diseñado por dioses griegos

OPINIÓN

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Nuestro mantra, desconectar para conectar. Bajo esa premisa todo debe salir bien.

He visitado esos bosques desde niña y les juro que son mágicos. Andábamos en bici y sobre todo hacíamos muchísimos picnics -siempre con elegantísimas canastas a las que colgábamos listones mexicanos para decorar y llenábamos de tortas-, y toda la vida, he pensado que esos bosques sanan.

No me cabe más que felicitar a los amigos de Rodavento por haberme leído la mente y compartir la visión respecto de los poderes de felicidad de aquellos árboles cuando me contaron de su nuevo spa, una propuesta de super desconexión en un entorno natural que parece diseñado por dioses griegos.

De verdad ese silencio, esos helechos y esos árboles son celestiales.

La oferta del spa está fuera de serie. Un hidrocircuito de distintas temperaturas y sensaciones, terapias restaurativas, compresas botánicas, jengibre, miel y CDB.

Insisto, el cielo.

Y mi favorito, al puro estilo Mongolia, un spa dentro de tu propio yurt, aquellas carpas asiáticas redondas cuyo diseño invita a disfrutar ese masaje, ese jugo con mucha cúrcuma, té y zarzamoras locales.

Quiero tomarme todos los jugos sanadores en ese spa, los chilaquiles y las mermeladas más deliciosas en el desayuno del restaurante del hotel, hacer todas las caminatas en esos bosques y recomenzar mi etapa de picnics con las amigas -algunas felinas sobre todo-.

Valen la pena las pausas en la vida.

Rodavento es un regalito así de esos que nos merecemos, vale la pena siempre apapachar el alma.

POR VALENTINA ORTIZ MONASTERIO

CGASTROLAB@HERALDODEMEXICO.COM.MX

@VALEOM

edp