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¿Se equivoca el compañero Presidente?

OPINIÓN

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Hay en el movimiento de la 4T, quien considera, que el compañero presidente López Obrador no se equivoca nunca y que si se equivoca, hay que hacer como si no se hubiese equivocado. La pregunta que da nombre a este artículo, tiene una respuesta obvia: sí, como todo ser humano, se equivoca.

Pero como nuestro gobierno está permanentemente asediado y el centro de todos sus ataques son el compañero Presidente, es correcto plantearse si frente a una equivocación, uno debería simplemente dejarla pasar.

Yo creo que el camino a seguir, dependerá de cada momento. Es el caso de la equivocación que tuvo nuestro compañero Presidente el 1 de septiembre.

Desde que Calderón Hinojosa, mejor conocido como el Comandante Borolas, usurpó la presidencia, se retiró la obligación constitucional de acudir a dar el informe ante la representación del pueblo, que es el Congreso. Dada su ilegitimidad, el citado político no podía poner un pie en la Cámara de Diputados. Para evitarle la violación al artículo 69 constitucional, éste se modificó y se asentó que el Ejecutivo debería presentar por escrito su informe el 1 de septiembre, día en que se instala el periodo ordinario de sesiones.

Calderón convocaba el 2 de septiembre a sus invitados a Palacio Nacional y realizaba una parodia de informe, violentando con ello el artículo 69 constitucional.

Enrique Peña Nieto, decidió continuar con ese esquema cómodo al Ejecutivo, de no tener que acudir al Congreso. Mantuvo el mismo esquema de su antecesor, de convocar el 2 de septiembre a sus invitados, para realizar una parodia de informe.

Durante el siglo XX y el inicio del siglo XXI, prácticamente todos los presidentes acudieron al Congreso a presentar, año con año, sus informes. A partir del último año de Miguel de la Madrid, 1988, en que se perpetró un fraude electoral en agravio de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y del pueblo de México, cada comparecencia del Ejecutivo dejó de ser una ceremonia de idolatría a éste, para convertirse en un escenario de crítica y debate.

Vicente Fox Quesada, no pudo dar su último informe de septiembre de 2006, pues el salón de sesiones estaba tomado en repudio al fraude electoral materializado en agravio del pueblo de México y de Andrés Manuel López Obrador.

Con estos antecedentes, López Obrador decidió no promover una reforma constitucional que le permitiera acudir a presentar su informe al Congreso. Fue más lejos, no esperó a entregar su informe el 1 de septiembre a las cinco de la tarde, y por la mañana, convocó a un informe con invitados en Palacio Nacional.

Desde mi punto de vista, no sólo cometió un fuerte error político, sino que le faltó al respeto al Congreso Mexicano.

La fuerza del mensaje hubiese sido inmensamente superior si el Presidente hubiese acudido al Congreso a presentar su informe. Tiene la legitimidad, la autoridad moral y política, las tablas, la fuerza para encabezar una ceremonia de ese tipo.

Pero no está obligado constitucionalmente a hacerlo. Por lo tanto, lo que pudo hacer, al igual que sus antecesores, convocar en Palacio Nacional el 2 de septiembre o, el 1 de septiembre por la noche, una vez que el informe hubiese sido recibido y que hubiese terminado la sesión de instalación del Congreso.

¿Cómo informar “al pueblo” frente a una representación decidida por él mismo -los invitados a Palacio Nacional-, haciendo caso omiso de la representación institucional del pueblo que es el Congreso?

Con lo anterior, se violó el artículo 69 constitucional, como he insistido se faltó al respeto al Congreso, que es un poder autónomo de la República, y se cometió un error político que no tiene justificación.

Yo le reclamé estos hechos en su momento a Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa y a Enrique Peña Nieto. De hecho, tuve un fuerte desencuentro hace un año por este motivo, con este mismo reclamo, con el diputado presidente de la Cámara, Porfirio Muñoz Ledo y con el presidente del Senado, Martí Batres. Estaba obligado a no dejar pasar una situación similar en esta ocasión.

Hay quienes creen que hay que seguir la política priísta del: "sí señor Presidente, lo que usted diga, señor Presidente", y no entienden que somos un movimiento de hombres y mujeres libres y que estamos impulsando un proceso de revolución sin violencia que implica actuar con principios, con honestidad y con congruencia.

Mi crítica al compañero presidente, López Obrador, no reduce en nada el apoyo absoluto que tiene de mi parte.

Hasta ahí mis razones y que el pueblo juzgue y decida, si hay o no razón en mi reclamo.

POR GERARDO FERNÁNDEZ NOROÑA
DIPUTADO FEDERAL PT
@FERNANDEZNORONA

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