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La verdadera oposición

Ojalá más legisladores puedan señalar con honestidad los problemas

OPINIÓN

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Este 1 de septiembre, el Presidente remató el mensaje que dirigió a la nación diciendo que la oposición está moralmente derrotada. Cierto, en estos últimos nueve meses, los partidos distintos a Morena han dado pocas muestras de vida. Vale la pena mencionar que, después de escuchar la “respetuosa” descalificación que hizo del resto de los institutos políticos, se volvió a tener un asomo de esa oposición congruente, la cual sólo usando la palabra logró señalar los errores del actual gobierno sin proferir un sólo adjetivo descalificativo. Beatriz Paredes convirtió, con su respuesta, un acto protocolario en uno de coherencia republicana; en la máxima palestra del país volvió a brillar la sensatez.

La postura de la senadora priista indica que aún hay resquicios de una oposición pensante, la cual no hace uso del subterfugio barato del descrédito. Ésta supo hacerse útil y pedir al gobierno un pacto para encarar uno de los peores cánceres: la violencia e inseguridad. Paredes nos recordó que el gobierno “no puede ser de un solo hombre (mismo si este es un caudillo), sino de un equipo”. Dio cátedra de lo que debe hacer la oposición, señalando fallas y aciertos, y construyendo puentes.

Se constató que sabe los yerros cometidos cuando el PRI fue gobierno: “no caigan en los errores de sus antecesores”. Pero no fue la única. Beatriz Paredes fue quien fijó la postura del PRI, si bien antes el senador Álvarez Icaza (independiente) y el diputado Fernández Noroña (PT), en Twitter, señalaron que el presidente tenía que haber presentado el Informe ante el Congreso. No faltó a la ley, el artículo 69 constitucional —irónicamente reformado en tiempos de Felipe Calderón— no exige su presencia, pero el no reunirse con legisladores fue una falta de respeto.

Para construir mejoras, la priista pidió dejar la descalificación contra lo que no concuerda con el actual régimen, además de solicitar cuidado con espejismos sobre la popularidad presidencial (recordemos a José López Portillo, Salinas de Gortari o Vicente Fox, quienes iniciaron con una aceptación asombrosa, para terminar en el basurero de la historia). Solicitó tener oídos para expertos en distintas áreas y voltear a ver la política pública ejercida en diferentes países; aquellos donde insisten en el pasado, contra quienes entierran su pasado y construyen su futuro (Corea, Alemania, Japón, etc.). Invitó a la oposición a ser un frente para evitar políticas autoritarias y solicitó a legisladores reflexionar para no permitir el debilitamiento de los poderes.

Beatriz Paredes, de forma clara y precisa, señaló un camino necesario para que la democracia se fortalezca y deje de ser dinamitada. Ojalá más legisladores puedan señalar con honestidad problemas. Esperemos que las palabras de Beatriz recuerden la posibilidad de decir verdades sin ofender y, lo principal: ser gobierno (autoridad y oposición) responsable.

Estas muestras son signo de que la oposición no está derrotada, pero también es una llamada de atención en el sentido de que la misma —por ahora— ha quedado rezagada.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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