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Pluma y Plomo: El desconcierto de Moctezuma

OPINIÓN

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Desde el siglo XVI hasta hoy, las noticias sobre Moctezuma dicen que en su ánimo ocurrió un desconcierto tal, que lo condujo de pánico a una tragicomedia. En defensa de la dignidad del tlatoani, algunos historiadores han justificado aquella supuesta cobardía, al decir que fue el resultado de las creencias contenidas en la religión nahua. Se aproximaba el fin del imperio, porque con la llegada de gente extraña se evidenciaba el cambio de Edad o Sol del tiempo. Como el monarca reinaba bajo la tutela de Tezcatlipoca, que presidía el quinto sol, lo que seguiría a continuación sería el advenimiento del reinado de Quetzalcóatl en la siguiente Edad. Y que los recién llegados que aparecieron en las costas del Golfo eran enviados de tal divinidad. Moctezuma, entonces, habría entrado en un estado de terror por esta amenaza.

¿Era éste motivo para que un tlatoani se desconcertara hasta entrar en desasosiego al punto en que se refirieron los hechos? Es cierto que el cargo del tlatoani era vitalicio. Y por tanto, las premoniciones sobre la caída del imperio podían ser un aviso de muerte. ¿Pero tal vaticinio habría causado pánico en un rey que era sumo sacerdote y máximo guerrero?

Veamos las descripciones de su conducta a partir de profecías sobre el fin del reinado.

Un macehual que atendía su milpa es raptado por un águila que lo prende de los cabellos y lo transporta por los aires a una cueva distante. Lo recibe un ser del inframundo y lo lleva hasta un espacio del fondo donde encuentra nada menos que al tlatoani Moctezuma profundamente dormido. "Mira a tu señor", le dice el ser oscuro, "ahora toma este humazo (un puro encendido) y aplícaselo en la pierna para que veas la profundidad de su sueño". Y así lo hizo el macehual. Acto seguido, fue regresado a la entrada de la cueva y de nuevo apareció el águila que lo volvió a llevar a la ciudad. Y según le indicaran, fue al palacio del tlatoani y pidió hablar con él diciendo que traía un mensaje del inframundo. Moctezuma lo recibió, oyó el relato, y se descubrió la pierna por indicaciones del mensajero: en efecto, tenía una quemadura circular en el muslo.

Moctezuma toma el hecho como un presagio más sobre su acabamiento y decide esconderse en una cueva de los manantiales de Chapultepec, que es el paraíso. Allí se había perdido Huémac, que fue sacerdote de Quetzalcóatl en Tula. Y Moctezuma opta por imitarlo para no presenciar el derrumbe del imperio. Envía como regalo, con sus enanos y corcovados, siete pieles de desollados en sacrificio. Huémac responde que el tlatoani debe hacer penitencia, ayuno y abstinencia sexual durante 80 días, a modo de aminorar su soberbia. Cumplida la petición, el monarca vuelve a enviar regalo de pieles de sacrificados al dios. Y cuando se embarca con sus criados hacia Chapultepec, encuentra en el fondo de la cueva a un fantasma espectral en medio de una gran desolación, quien le dijo que era en extremo vergonzoso que un rey huyera en tal modo de su destino, y le indicó regresar a cumplir con su deber moderando su insidia.

80

DÍAS DEBIÓ GUARDAR PENITENCIA EL EMPERADOR.

7

PIELES DE DESOLLADOS EN SACRIFICIO ENVÍO COMO REGALO.

Por: Luis Barjau

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