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Héroes, villanos y traidores

desde la infancia, el mexicano aprende una historia llena de personajes y acontecimientos políticos importantes

OPINIÓN

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En México, desde la infancia se le enseña a la población una historia llena de personajes importantes y acontecimientos políticos que trascendieron en el devenir de la nación. A este tipo de narración histórica, construida desde el siglo XIX hasta la actualidad y patrocinada principalmente por el Estado mexicano, la conocemos como "historia oficial". Bajo la simulación de una verdad objetiva, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha enseñado esta narrativa desde su creación, en 1921, misma que se caracteriza por la presencia de personajes y acontecimientos políticos considerados como trascendentes dentro de la historia del territorio mexicano. Estos sujetos, la mayoría con relevancia política, entran en la educación infantil desde una óptica maniquea. Simplemente hay que pensar en los personajes que desde nuestra infancia admirábamos (o nos enseñaron a admirar) como héroes de la historia mexicana: Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, José María Morelos, Benito Juárez, Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Doroteo Arango (mejor conocido como Pancho Villa). La lista es más grande, pero prefiero quedarme con los más conocidos, aquellos que incluso llegaron a convertirse en héroes épicos para la construcción del Estado nacional.

Por otro lado, tenemos a los villanos y traidores: Hernán Cortés, Agustín de Iturbide, Antonio López de Santa Anna, Maximiliano de Habsburgo, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, por mencionar algunos. La segunda lista conforma a aquellos personajes que la historia oficial ha hecho de villanos para poder legitimar a sus héroes. La mayoría de ellos tienen a su contraparte del otro lado e igualmente encontramos una relación de derrota heroica o victoria por parte del héroe hacia el villano o lo que representa. Incluso, en ambas listas podemos agregar instituciones o periodos de la historia.

Es importante aclarar que los listados no son estáticos. Los hice conforme a mi experiencia sobre lo que me enseñaron en primaria y secundaria. A medida que cambian los gobiernos, llegan nuevas o regresan viejas ideologías que terminan teniendo un profundo impacto en la educación sobre la historia del país. Un ejercicio interesante sería analizar un libro actual de la SEP y compararlo con otro de al menos hace 20 años. Simples cambios como el uso de adjetivos dentro de la narración de los acontecimientos históricos y la importancia que se le da más un tema que a otro, pueden indicar la ideología que hay detrás de la narración histórica.

No busco con esta pequeña reflexión justificar o juzgar a los personajes de la historia nacional. Simplemente quiero hacer notar que detrás de aquellos héroes y villanos que nos han enseñado desde la infancia, hay intereses políticos e ideológicos que construyen un saber histórico.

 

POR IGNACIO ANAYA MINJAREZ

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