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Disputemos el futuro, no el pasado

Los jóvenes, que son una mayoría de los ciudadanos, desean saber qué visión de futuro tenemos

OPINIÓN

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De acuerdo con el Inegi, en México hay 30.6 millones de jóvenes (35.1% son adolescentes de 15 a 19 años, 34.8% son jóvenes de 20 a 24 años, y 30.1% tienen de 25 a 29 años de edad), lo que representa 25.7% de la población y 28.81% de los votantes.

Nadie desdeña la importancia de conocer nuestro pasado, aprender de nuestro devenir histórico y de reconocer logros y errores dentro de nuestra evolución como país. Pero de ahí a que el debate nacional lo armemos alrededor de cuál momento del pasado es mejor o peor, es, por decir lo menos, poco productivo.

Los jóvenes que constituyen una mayoría de los ciudadanos de este país desean saber qué visión de futuro tenemos, los escenarios hacia donde queremos y podemos ir, las propuestas de alternativas para el desarrollo de su pleno potencial, las prioridades que marcaremos. ¿Qué futuro deseamos? ¿Qué futuro queremos proveerles? ¿Cómo visualizamos a nuestro país en el siglo XXI? ¿Qué pensamos del calentamiento global? ¿De la prevención y atención de catástrofes naturales? ¿De la extinción de especies? ¿De la contaminación de los espacios acuíferos, terrestres y ambientales? ¿De la inteligencia artificial? ¿De la regulación de los drones? ¿Del empleo con horarios flexibles? ¿De las ciudades inteligentes? ¿De las nuevas redes y plataformas de comunicación e información? ¿De la protección de datos personales versus su minería y explotación con fines comerciales? ¿De la salud y el genoma humano? ¿Del sacrificio de la privacidad para mayor seguridad vía el uso de biométricos? Claro que hay que discutir y resolver los temas del presente como lo son el crecimiento económico, el desarrollo social, el ejercicio pleno de todos los derechos, acabar con la pobreza extrema, seguridad para todos, fin de la violencia, derechos humanos, atención a grupos vulnerados, estado de derecho, justicia y combate a la impunidad.

Pero justamente por esta agenda de presente tan urgente de atender, y los temas emergentes que conforman la agenda de futuro, es que considero que deberíamos de estar invirtiendo nuestras energías en resolver los problemas que más aquejan a las y los mexicanos hoy; y trabajar sin filias ni fobias, hilvanando al México dividido, buscando agenda y prioridades comunes, sin demagogias y con acciones claras, por el país de futuro al que aspiramos.

No se nos olvide: somos la duodécima economía del mundo, el décimo país más poblado, uno de los países más megadiversos, uno de las pocas naciones con tantas pertenencias (norteamericanos, centroamericanos, caribeños, latinoamericanos, con fuertes vínculos con Europa y parte de la cuenca del Pacífico que entre otros nos une a Asia). Tenemos demasiado potencial, no lo desperdiciemos obsesionados con el espejo retrovisor.

POR VANESSA RUBIO

SENADORA DEL PRI

@VRUBIOMARQUEZ

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