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Adiós PRD

El principal partido de izquierda, decidió, a través de su dirigencia, darle un giro a su oferta política

OPINIÓN

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El sábado trascendió que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) había sido declarado oficialmente muerto, lo anterior por ceder su registro como partido político a la nueva agrupación Futuro 21, en la que participan, entre otros: el ex candidato presidencial por Nueva Alianza, Gabriel Quadri; el ex secretario de Salud y ex priista José Narro —los oradores principales del evento—, así como los dirigentes de diversas expresiones perredistas: Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Héctor Bautista y Silvano Aureoles.

Es pues, una mezcla de ideologías, trayectorias y orígenes distintos, algunos de ellos, contradictorios entre sí.

Las reacciones no se hicieron esperar, me gustaría afirmar lo contrario, pero la noticia no fue bien recibida ni por la ciudadanía ni por la militancia en general.

Abundaron en redes sociales los comentarios en contra, la mayoría de ellos personalizados a quienes participaron en el evento.

En esta primera declaración pública hubo una suerte de escarnio en contra del nuevo proyecto, tal vez por eso, al día siguiente, algunos dirigentes perredistas trataron de matizar o de plano, negaron la información, al asegurar que el Partido de la Revolución Democrática no desaparece y que Futuro 21 es, por decirlo de alguna forma, una corriente de pensamiento que agrupa a los muy diversos.

Sea cual fuere la verdad, se recordará al día 24 de agosto del año 2019, como la fecha en que el PRD fue declarado oficialmente muerto.

Si conservan el nombre, si ceden el registro, si nuevas “personalidades” se suman eso es lo de menos, lo de más, es que el principal partido de izquierda del país, decidió, a través de su dirigencia, darle un giro radical a su oferta política, para transmutar en un “conglomerado de pensamientos”.

No hay palabra más elegante que pueda definir a la mezcolanza política, actualmente ofrecida por todos los partidos, la mezcla con cualquiera para alcanzar el poder.

La debacle del Partido de la Revolución Democrática no es nueva, ni exclusiva responsabilidad de la dirigencia actual, en ella, de forma lamentable, participamos muchos y muchas, que con nuestras acciones o inacciones, abonamos en el camino del extravío, como principal punto.

Se desdeñó el oficio de gobernar, no se cumplieron las expectativas del pueblo, de los gobernados, lo que derivó en su repudio, mostrado de manera contundente en la última elección constitucional, cuando el partido fue reducido a su mínima expresión, a nivel federal, apenas alcanzó el número de votos necesarios para conservar su registro, proeza que luce complicada para lo que viene.

A los que tuvimos el honor de participar en el PRD, nunca podrá alegrarnos que le vaya mal al partido que tantas oportunidades nos dio, hacerlo sería ingratitud, pero si la gran estrategia política para refundarlo y hacerlo renacer fue el evento del sábado, no podemos dejar de señalar que más bien pareció una celebración mortuoria para decirle:

Adiós PRD.

POR HÉCTOR SERRANO AZAMAR

COLABORADOR

@HSERRANOAZAMAR

edp