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Meade y González Anaya ¿tapaderas?

Hicieron creer a Meade que le estaban construyendo la candidatura presidencial

OPINIÓN

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Cuando en agosto de 2015 el presidente Enrique Peña Nieto y el vicepresidente Luis Videgaray decidieron cambios en el gabinete para que José Antonio Meade sustituyera a la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, y ésta relevara a Jesús Murillo en Sedatu, los analistas políticos bisoños preguntaron:

¿Que espera Enrique Peña Nieto de José Antonio Meade Kuribreña?

¿Que utilice la plataforma de lanzamiento de la Secretaría de Desarrollo Social para construir su candidatura presidencial y se convierta en nuevo delfín?

¿Que mantenga el uso y abuso electorero de los multimillonarios recursos de la Sedesol?

¿Que tome cursos por correspondencia para medio saber de qué se trata ese feo asunto de la pobreza? (No hay que olvidar que en su paso por Energía, Hacienda y Relaciones Exteriores, su estancia fue tan efímera que apenas tuvo tiempo de saber dónde estaban los baños).

¿Qué espera Enrique Peña Nieto de Rosario Robles al frente de la Sedatu, dependencia que fue la hoguera de su inmediato antecesor Jesús Murillo Karam?

¿Que se encargue, simplemente, de cubrir una parte de la cuota de género en el gabinete?

¿Que comprenda que la próxima estación en el desafortunado viaje que emprendió en el gabinete de la mano del presidente será -más temprano que tarde- el cálido refugio de su hogar?

¿Que ayude a configurar el mapa electoral del territorio nacional -particularmente del Distrito Federal- para convertir a la Sedatu en una agencia promotora del voto en favor del PRI?

A 4 años de distancia, podría decirse que lo que hicieron Peña y Videgaray con esos cambios, fue que Meade sirviera de tapadera a las acciones de Chayito, que hoy la tienen en prisión preventiva oficiosa, la cárcel, pues. Lo que llama la atención es que la señora Robles siguió haciendo de las suyas en Sedatu, bajo la complacencia de Peña y Videgaray.

Cuando Luisito deja Hacienda, resulta obvio suponer que convenció a Peña de que el mejor para cubrirle las espaldas por los trinquetes en Sedesol y Sedatu, era José Antonio Meade a quien nombraron titular de Hacienda, cargo en el que estuvo poquito más de un año. A Meade lo sustituye José Antonio González, quien seguramente sabía de los trinquetes de Chayo. Por eso cuando Meade y González Anaya se enteraron de que habían metido a la cárcel a la señora Robles, corrieron a Palacio Nacional para tratar de explicar lo inexplicable.

Ante este recuento de hechos, los analistas políticos objetivos e imparciales consideran que el presidente Peña Nieto y el vicepresidente Luis Videgaray agarraron de su puerquito a José Antonio Meade y le hicieron creer que con su llegada a Sedesol le estaban construyendo la candidatura presidencial, cuando en realidad le estaban tendiendo una trampa, en la cual cayó redondito.

POR LUIS SOTO
LUISAGENDA@HOTMAIL.COM 
@LUISSOTOAGENDA

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