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Número de la ONU del crimen: 120,000,000

Que nuestro país sea sede del crimen es un problema heredado, no hay duda

OPINIÓN

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Hace días, La Jornada publicó en su Rayuela una broma a propósito del asesinato de dos israelíes en la plaza Artz: “Mafias coreanas, rusas, chinas, italianas y ahora israelíes. ¿Nos convertiremos en las Naciones Unidas del crimen?”

Entre broma y broma, la verdad se asoma. Y estamos frente a una escalofriante realidad: la globalización nos ha dado un liderazgo mundial; no en deporte, economía, tecnología, medicina o arte, sino en crimen organizado.

Lo de hoy, en México, son los criminales extranjeros con gustos gourmets, es decir, los que no comen en cualquier fonda de rancho como El Chapo Guzmán (el capo que acumuló una de las mayores fortunas ilegales del mundo, pero no la disfrutó: pasó la mayor parte de su vida “en libertad”, en la esclavitud de andar a salto de mata en las serranías).

Que nuestro país sea sede de la ONU del Crimen es un problema heredado, no hay la menor duda, pero ya deben resolverlo el presidente López Obrador y su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo.

Debería Andrés Manuel empezar por endurecer los controles migratorios no únicamente a los centroamericanos pobres en la frontera sur, sino a los capos internacionales que, por lo visto, entran a México con absoluta tranquilidad. ¿Podría Marcelo Ebrard — en los hechos jefe de Migración— complacer no sólo a Donald Trump impidiendo la entrada a México a guatemaltecos, salvadoreños y hondureños humildes, sino también imposibilitando el ingreso a delincuentes elegantes que llegan en primera clase en aviones comerciales o inclusive en jets privados? ¿Es mucho pedir?

Pero la mafia foránea empistolada, por fifí que sea, no es la que manda donde importa: en las finanzas. Los jefes son otros. Los que, como el abogado Juan Collado, mueven 120 millones de dólares en cuentas en Andorra.

El número de la suerte: 120 millones de dólares tuvo también en Suiza uno de los clientes de Collado, Raúl Salinas de Gortari —hermano de El Innombrable.

No hay todavía acusaciones firmes acerca del origen de los 120 millones de Collado, pero en su momento el dinero de Raúl Salinas se atribuyó a sus presuntas relaciones con el crimen. Así lo reveló en 1998 una nota de Laurie Hays, de The Wall Street Journal, según la cual investigadores suizos tenían “pruebas creíbles” de que el hermano de CSG fue intermediario de narcotraficantes colombianos.

A Raúl Salinas se le exoneró. Pasó años en la cárcel, pero ya vive libre, tranquilo y disfrutando su patrimonio. ¿Será ese el destino de Collado? Dependerá de la solidez de las acusaciones.

La pelota está en tres canchas: la Fiscalía General, el SAT y la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda. Tendrán que ser contundentes sus investigaciones, de lo contrario la jaula se abrirá y el pájaro volará.

Sin duda es más importante acabar con la tintorería y lavandería global de la mafia financiera que perseguir a balazos a los malosos de abajo. He ahí el gran reto.

POR VERÓNICA ORTIZ

VORTIZORTEGA@HOTMAIL.COM 

@VERONICAORTIZO

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