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Evidencia como contrapeso

Coneval empezó su trayectoria como un referente tanto nacional como internacional

OPINIÓN

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En los últimos días se ha hablado sobre el repentino cambio de mando en el Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social, Coneval. Sin embargo, más allá de los nombres y a pocos días de que se publique la Medición de la Pobreza 2018 para el país y para las entidades, resulta fundamental poner en perspectiva la labor de este órgano en los últimos 14 años. Sin duda, para un país como México, en donde la vida institucional es relativamente reciente y la política social es prioridad, la estabilidad de este órgano es vital, pensando en los retos que aún tenemos frente a la pobreza y la desigualdad. Hace más de una década, Coneval empezó su trayectoria como un referente tanto nacional como internacional; México fue de los primeros países en adoptar una medición multidimensional de la pobreza, con todas las resistencias que ello implicó. Ahora, gracias a la incorporación a la iniciativa Red de Pobreza Multidimensional, de la Universidad de Oxford, países de todos los continentes ven en nuestra medición una herramienta confiable y con alto rigor técnico, indispensable para guiar políticas que mejoren la calidad de vida de las personas. Aunado a lo anterior, Coneval tiene la tarea de monitorear y evaluar los programas sociales del gobierno federal de manera periódica y permanente. Gracias a su seriedad técnica, la esfera nacional cuenta con una nueva manera de ver la lucha contra la pobreza: ya no se trata de entregar apoyos o recursos, sino de verdaderamente resolver un problema público a través de herramientas e indicadores congruentes, eficientes y mejorables. Además, en el que probablemente sea el elemento más importante en la labor de Coneval, la ciudadanía puede acceder a la información de manera transparente y confiable, conociendo así sobre el desempeño gubernamental en este reto que aún persiste. Por otro lado, la estructura del Comité Directivo del Consejo blinda su función de tentaciones políticas o de otra índole ajena al rigor metodológico. El que los consejeros académicos sean mayoría en el órgano garantiza la pluralidad de opiniones, pero además, constituye el pilar de la esencia de Coneval. Con su visión académica, permiten que el Consejo funcione como órgano autónomo, sin criterios políticos, a pesar de ser un órgano descentralizado de la Secretaría de Bienestar. La ciudadanía no puede perder de vista que las evaluaciones hechas desde instituciones como ésta son indispensables para guiar la política social, en un país donde la pobreza carcome y lastima en todo momento. Por el bien de México, espero que podamos conservar instituciones fuertes, confiables y transparentes que sirvan de contrapeso, justamente como Coneval. En lo personal, reconozco a Gonzalo Hernández Licona y su equipo por el tramo caminado en estos años, esperando que lo que construyeron pueda afianzarse en beneficio del país. Por Javier García Bejos