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Citas clásicas

OPINIÓN

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El próximo fin de semana la temporada llegará a la mitad de su programación, con dos carreras al hilo que son un clásico: los Grandes Premios de Alemania y Bélgica, que anteceden al descanso veraniego de agosto. Porque hasta ahora se han celebrado diez carreras de un total de 21, y Mercedes sigue en la cima, tanto en la tabla de pilotos, con Lewis Hamilton a la cabeza, como en la de constructores, donde han sumado un total de 407 puntos. Son los logros conseguidos por Lewis y su compañero, Valtteri Bottas, que han ganado nueve veces: siete el británico y dos el finlandés, respectivamente. En medio de este panorama, la importante victoria que consiguió el holandés Max Verstappen en el Gran Premio de Austria, representa un oasis en medio del desierto, y quizá por ello tiene un valor muy significativo por las circunstancias tan emocionantes en que sucedió. La escudería de Ferrari sólo ha cosechado 243 puntos, y aunque Red Bull está todavía a cierta distancia, con 191 unidades, la motivación que tiene el equipo de la bebida energética, y las actualizaciones que llegarán para el RB15, lo colocarán como un rival capaz de llevar sus aspiraciones a buen puerto. Entre ellas sobresale el hecho de que Max Verstappen logre vencer a Sebastian Vettel, y se quede con el tercer escalón del podio en la clasificación de pilotos, que es uno de los objetivos primordiales para Red Bull, así como del propio holandés, que ahora está a 13 puntos de ventaja de Vettel. Por otra parte, se espera que Mercedes vuelva a demostrar su poderío delante de su gente, pues será su carrera número 200, una cifra redonda a la que querrán adornar con otro doblete en el marco de una temporada apabullante, cuyas cifras evocan a las de 2016, año en que ganaron 19 de 21 carreras. Si esta historia no tiene mayor interés para la gente, la pugna entre Max y Vettel ha cobrado relevancia, amén del destacado posicionamiento de Carlos Sainz, de la mano de McLaren, que hoy día está situado en el séptimo lugar de la tabla de pilotos, como “el mejor del resto”, y su equipo en la cuarta posición, con idéntico privilegio. ¿Quién le iba a decir al madrileño que estaría así de alto cuando Renault lo dejó ir para que dejara su asiento a Daniel Ricciardo? ¿Y más aún a sabiendas de que llegaría a la escudería británica al puesto del decepcionado Fernando Alonso? Así pasan a veces las cosas. Los caprichos del destino son difíciles de explicar. En este “destino”, Honda sigue con la frente en alto, desarrollando un motor que pretende rememorar -a mediano plazo-, aquella época gloriosa de finales de los ochenta, cuando el francés Alain Prost y el brasileño Ayrton Senna eran las invencibles estrellas de McLaren con los motores de la firma japonesa.

POR JUAN ANTONIO DE LABRA

@JDELABRA68