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Entre los derechos humanos y el sentido común

¿Cerrar las estancias infantiles viola derechos humanos?

OPINIÓN

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Ha llegado la hora de preguntarnos si nuestros hechos definen lo que somos. ¿Uno es lo que hace? O, para ir directo al grano: ¿el Presidente viola los derechos humanos?

Hay 500 organizaciones de la sociedad civil que se oponen a las medidas que resultaron en el cierre de las estancias infantiles. Esas mismas organizaciones que en un comunicado de este fin de semana le demandan al Presidente que “respete nuestros derechos, respete nuestras instituciones, respete la ley”. Es nada menos que la filial de México de la organización internacional Save The Children, quien asegura, desde su cuenta de Twitter: “Más de 500 OSC hacemos un llamado al gobierno mexicano para reconsiderar las recomendaciones de @CNDH sobre el programa #EstanciasInfantiles”.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió una recomendación dirigida a la Secretaría de Bienestar, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Comisión Nacional de Mejora Regulatoria y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, en la que decía que la desaparición de las estancias infantiles es “regresiva y viola los derechos humanos”. El Presidente, respondió sin rodeos: “Era inaceptable y hasta una vergüenza que la CNDH haya emitido esa recomendación”. El enfrentamiento entre la CNDH y el Presidente es público y nada sutil. Quizá, el más fuerte que haya existido entre un presidente y la comisión, que fue creada en 1990.

Si es verdad que la administración de las estancias infantiles estaba infestada de corrupción, como muchas otras dependencias de México, es lógico pensar que debían tomarse medidas serias para corregirlo, aunque eso nos lleva una vez más a la frase que se ha puesto de moda: “los recortes con machete y no con bisturí” están mostrando su lado más oscuro. ¿Al tomar la medida de cerrar las estancias infantiles, el Presidente viola los derechos humanos de miles de personas, como asegura la CNDH? ¿O está en lo correcto el primer mandatario cuando dice: “no podemos aceptar esa recomendación por respeto a los derechos humanos. Aceptar esa recomendación es como el mundo al revés: las comisiones de derechos humanos pidiéndonos que violemos derechos humanos, eso no lo vamos a hacer”?

Entre esas 500 organizaciones de la sociedad civil que firmaron el comunicado hay grandes y chiquitas, de derecha y de izquierda, de las que hacen lo que manda la agenda pública y de las que sienten en carne propia una afectación real por la desaparición de las guarderías. Cuando el Presidente dijo que no tiene mucha ciencia gobernar y que se trata más bien de sentido común, perdía de vista un asunto clave: el sentido común está regido por las circunstancias que rodean a un grupo de personas. O sea, es subjetivo. ¿Cuántos sentidos comunes hay en México? Hacerlos convivir en paz y procurar el bien de la mayoría, es la tarea de gobernar.

Y no… no es nada sencillo.

POR GABRIEL BAUDUCCO

ASIDESENCILLO@YAHOO.COM

@GABRIELBAUDUCCO