COMO PARTE DEL resurgimiento del proteccionismo que enarbola Donald Trump, los últimos tiempos no han resultado sencillos para la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Amén de un discurso en contra, sigue pendiente la designación de uno de los panelistas del órgano de apelación por ese país y en noviembre dejará su posición otro más al concluir su periodo.
Esta instancia que por cierto fue presidida por el mexicano Ricardo Ramírez, tiene y va a tener aún más dificultades para operar, lo que será un paso atrás en el entendimiento sobre la solución de controversias.
Y es que en muchos conflictos no había aplicación de sanciones si el país afectado no aceptaba, de ahí la creación del mecanismo que ahora Trump inmovilizó.
Se cree sin embargo que eventualmente los países miembros de la OMC encontrarán alguna solución, para que esa que es la máxima instancia en comercio prevalezca luego de heredar todo bagaje que acumuló por décadas el GATT.
México si bien no fue fundador, porque no quiso participar en un protocolo de reglas de comercio de aplicación provisional, que por cierto sustentó por 49 años el funcionamiento del GATT, no ha dejado de participar en ese organismo.
Entre sus últimos representantes están Abel Garrido, Jesús Seade actual subsecretario de SRE, que estuvo representado por un tiempo por Armando Ortega, como director adjunto, y más recientemente por Alejandro de la Peña, Eduardo Pérez Motta, Fernando de Mateo y Roberto Zapata Barradas.
El martes trascendió que este último, nuestro embajador en la OMC desde 2017, está por dejar su cargo. Aunque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no lo ha confirmado, parece que tiene que ver con los ajustes por la Ley de Austeridad que ya aprobó el Senado y pronto los diputados.
Entre los expertos en comercio, la noticia no pasó desapercibida. Ahorrar al prescindir de esta pieza y un limitado equipo que lo apoya, no es la mejor idea. Hay el riesgo de perder presencia directa en la interrelación con nuestros socios en 13 tratados que se tienen.
Además ante cualquier contingencia comercial defensiva, nuestro país no tendrá soporte y menos en un asunto ofensivo para defender nuestros intereses.
Vaya temas tan triviales como la aplicación de precios de garantía o las adjudicaciones directas que hoy se realizan, podrían colocar a México en aprietos.
Más allá de la aplicación o no de los fallos, México ha logrado defenderse por ejemplo en el tema del atún, en el ámbito del cemento con CEMEX en la época de Lorenzo Zambrano como actor central, y hasta en el ámbito petrolero.
Dejar vacante la OMC será lluvia sobre mojado. En aras de ahorrar también se eliminó PROMÉXICO, que con todo y sus defectos generaba hasta 9 dólares en promedio por cada dólar invertido. El riesgo es que esto se reproduzca también en la OCDE, ALADI y otras agrupaciones.
En ECONOMÍA de Graciela Márquez, también por los ajustes salariales se perdieron 24 de los 25 negociadores con las que contaba México. Se puede decir que la subsecretaria de Comercio Exterior, Luz María de la Mora, pese a su experiencia, está menos pertrechada que sus antecesores.
Así que de confirmarse la eliminación de la embajada en OMC, estamos en presencia de otra mala noticia en el desmantelamiento de instituciones nodales para México y que se construyeron por años.