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Las amenazas y la campaña

Las redadas antiinmigrantes han denigrado a miles de personas como mero instrumento para generar simpatías y obtener resultados

OPINIÓN

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La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que a partir del domingo pasado se realizarían redadas masivas con el fin de detener y deportar a miles de migrantes indocumentados. La noticia convulsionó al país, miles de personas se manifestaron en las ciudades que eran objetivo de las redadas. Con proclamas de inclusión y antirracistas, exigían que el mandatario estadounidense detuviera esta medida. Sin embargo, el discurso del presidente Trump señala a la comunidad migrante como un foco de delincuencia, justificando las nuevas acciones migratorias. El miedo invadió a los migrantes. La memoria de miles de niños separados de sus familias y en jaulas hacía que los activistas de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales se pusieran a en marcha creando refugios en donde la población se pudiera esconder. Ante este panorama de violencia y de uso indiscriminado del poder, surge una pregunta fundamental: ¿Las redadas son la nueva forma de hacer campaña? Debemos recordar que, en la actualidad, el presidente Trump se encuentra en campaña para reelegirse para su puesto en los comicios de 2020 y su discurso se ha mantenido igual: la inmigración es un mal para Estados Unidos. Sin bien existe una oposición más fuerte que en los comicios electorales anteriores, también la población que apoya al funcionario se ha mantenido. Sus simpatizantes siguen esperando la construcción del tan aclamado muro y creen fervientemente que detener la migración a Estados Unidos es la solución inmediata a los problemas nacionales. ¿Estarán en lo correcto? No es una sorpresa que Trump implementara esta medida en este momento. La cacería electoral comenzó y no se pueden dar pasos en falso. Pero, ¿Cuáles son las implicaciones que tiene para nuestro país? Tanto el Canciller como la Secretaria de Gobernación declararon que pondrían a disposición de los mexicanos los consulados y su personal, así como la observación del proceso de la redada. Sin embargo, el fenómeno que estamos viendo es como Estados Unidos cede a México mayores responsabilidades del control migratorio en América Latina. Al parecer a nuestro país le ha funcionado como punto de inflexión en la mesa de negociación. El objetivo principal: el libre comercio de la región de Norteamérica. Las redadas, como elemento de promoción electoral y punto de negociación, han denigrado a miles de personas como mero instrumento para generar simpatías y obtener resultados. No se debe de perder de vista que las consecuencias de estos actos no son sólo votos, sino que se trata de la vida de miles de familias que buscan un buen provenir y huir de la violencia. POR PAULINA AXOTLA FLORES *Licenciada en Relaciones Internacionales y asistente académico de la Facultad de Estudios Globales en la Universidad Anáhuac