El pacto de Baja California

Kiko Vega y Jaime Bonilla hicieron un acuerdo de tres partes; se está gestando un movimiento para revertirlo

La renuncia de Carlos Urzúa robó reflectores al madruguete de Morena en Baja California, para ampliar de dos a cinco años el periodo de gobierno. El hecho, sin embargo, ha sido considerado como un verdadero atentado contra la democracia en México.

Hay quienes incluso advierten que se trata de un ensayo de Morena, para saber qué efectos tiene y hasta dónde la oposición va a dejar que avancen con maniobras para eternizar al régimen actual.

“Es el modus operandi de Morena para apoderarse de todo. Validaron una forma de política corruptora de personas y destructora de instituciones”, me dijo Oscar Vega, ex candidato del PAN a la gubernatura del estado.

Por otra parte, en el INE convocaron a una reunión para analizar el caso y, en breve, darán a conocer su postura, aunque de entrada lo descalifican por ilegal.

Más allá de las declaraciones, en Baja California tienen claro que hubo una negociación entre el gobernador saliente Francisco Kiko Vega, del PAN, y el mandatario electo Jaime Bonilla, de Morena. No son especulaciones, me dicen. Negociaron un pacto de impunidad para Kiko, y el control absoluto de Bonilla sobre el Congreso y los demás poderes. Este acuerdo tiene tres partes: la ampliación del periodo de gobierno; el nombramiento de Guillermo Titi Ruiz como fiscal general del estado; y la designación de Carlos Montejo como auditor superior.

En el caso de Titi Ruiz, conocido ya como el fiscal carnal de Baja California, se trata de un personaje que Bonilla quiere imponer a como dé lugar.

El único problema es que sobrepasa el límite de edad para ocupar el cargo y existe una maniobra en el congreso saliente para modificar la ley en aras de hacerle un traje a la medida. Y eso lo veremos en los próximos días.

En cuanto al auditor superior, el acuerdo fue nombrar a Carlos Montejo, un personaje muy cercano a Kiko.

Con esto no sólo garantizan el blindaje para el panista, sino que será un auditor que trabajará a modo con Bonilla, porque hace tres días fue designado para un periodo de siete años; es decir, le toca “revisar” las cuentas del que sale y las del que llega.

Su nombramiento se dio 15 días antes de que los diputados locales, en su mayoría panistas, abandonen el cargo, por lo que muchos piensan que es parte del acuerdo.

De todo esto ya tomaron nota en el centro del país, en donde se está gestando un movimiento para revertirlo.

El PAN promoverá la expulsión de sus filas de los diputados que votaron a favor, e iniciará una campaña para revertirlo, mientras que algunos funcionarios electorales acudirán a los tribunales para impugnar la ampliación del mandato.

Siendo así, lo que les espera a Kiko Vega y a Jaime Bonilla no será precisamente un día de campo.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Las alianzas son siempre muy buenas para derribar, pero son siempre impotentes para crear.”

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO

ALFREDO.GONZALEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@ALFREDOLEZ