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Sin plan y sin desarrollo

El Plan Nacional de Desarrollo debe generar condiciones favorables para el crecimiento económico y el empleo

OPINIÓN

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En la Cámara de Diputados recae exclusiva y directamente la obligación de aprobar el Plan Nacional de Desarrollo (PND) que presenta el Presidente de la República y, en días pasados, con el voto en contra de Acción Nacional, fue aprobado un panfleto que Morena decidió tomar como Plan Nacional de Desarrollo, a pesar de no contar con los elementos básicos para un documento así de importante, como son objetivos, metas e indicadores.

Para empezar, lo que mandata la Constitución en sus artículos 25 y 26 es muy claro. El PND debe generar condiciones favorables para el crecimiento económico y el empleo, debe recoger las aspiraciones y las demandas de la sociedad, debe ser construido de forma democrática y deliberativa, y debe considerar la continuidad y adaptación de la política nacional para el desarrollo industrial, con vertientes sectoriales y regionales. Nada de eso se cumple o se contempla en el documento ilusorio aprobado, y ni siquiera se parte de un diagnóstico real de la situación actual del país.

El crecimiento económico del primer trimestre fue de 0.1% y van cuatro veces en los seis meses que lleva gobernando López Obrador que bajan la expectativa de crecimiento. En materia de empleo no sólo tenemos la peor caída del empleo formal en 10 años, también ha bajado la inversión (principal generador de empleos), tenemos la mayor caída en el pago de nómina gubernamental en 25 años y se siguen anunciando despidos. Además, la creciente violencia y el aumento de la inseguridad también son factores que no favorecen en nada la creación de empleo. En pocas palabras, el camino tomado por el gobierno de Morena es contrario a generar condiciones favorables para el crecimiento y el empleo.

El documento fue generado de forma unilateral por el Ejecutivo, y al no especificar ninguna consulta realizada para su redacción, rompe con el mandato de recoger las aspiraciones y demandas de la sociedad. Fue aprobado exclusivamente por Morena y sus aliados permanentes, lo cual le resta el aval democrático y por no haber sumado las demandas de la oposición y de las minorías sin importar su peso específico.

No se habla de una política industrial, sectorial ni regional, son una serie de intenciones muy mal planteadas que asemejan más una plataforma electoral que un plan de desarrollo. Una vez más, la improvisación del Presidente y de su equipo nos llevan a ver intentos de inclusión en materia de ciencia, tecnología e innovación, que en la práctica las marginan. Proyectos sin estudios técnicos y sin estudios de impacto ambiental. Por lo que respecta a los niños y adolescentes quedaron invisibilizados.

El gobierno de López Obrador se atrevió a presentar un documento que ningún profesor universitario aceptaría ni en los primeros semestres de la carrera. El documento no tiene metas, ni impacto presupuestal, ni impacto ambiental, ni estrategia, ni calendario, ni evaluación. No es un plan de desarrollo, sino una entelequia que aprobaron para darle gusto al Presidente sin reparar que, si no se fija un destino, no hay camino que se pueda tomar para llegar.

POR JUAN CARLOS ROMERO HICKS

COORDINADOR DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PAN

@JCROMEROHICKS