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Una guerra comercial para mitigar la migración

Hay pronunciamientos por parte de senadores demócratas y republicanos, y parte del gabinete de Trump tratando de contener esta apuesta arancelaria

OPINIÓN

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El 1 de enero de 1994 entró en vigor el TLCAN constituyéndose como uno de los tratados más importante del mundo y, más importante aún, para Estados Unidos, Canadá y México, pues trajo consigo un beneficio macroeconómico y también para empresarios, productores y consumidores. Sabemos que el TLCAN es perfectible y se sigue revisando en el Congreso estadounidense con cambio de nombre incluido, T-MEC; sin embargo, el presidente Trump hizo el anuncio de imponer aranceles de 5% a todas las importaciones provenientes de nuestro país a partir del 10 de junio y elevarlas hasta llegar a 25%, con eso, ha desestabilizado la aprobación de este acuerdo, a la economía mexicana e, incluso, las relaciones bilaterales. Es sabido por todos que la amenaza arancelaria que realiza Trump, -que también lo hizo a China-, tiene la visión puesta en la carrera electoral para alcanzar la reelección en el 2020. Cree que con gravar los productos de su segundo socio comercial le traerá beneficios tanto en la industria doméstica como para mitigar la migración, cuando no necesariamente resulte así; es decir, el incremento de 5% en las importaciones representaría encarecer dichos productos por 17,000 millones de dólares que pagarían directamente los consumidores y significaría un revés para sus votantes. En este sentido ya hay pronunciamientos por parte de senadores demócratas y republicanos, exembajadores y parte de su gabinete, tratando de contener al presidente en esta apuesta arancelaria. La delegación mexicana, encabezada por el canciller, Marcelo Ebrard, conocen esta situación y es una palanca de negociación en sus encuentros con el equipo del vicepresidente Mike Pence y con el secretario Pompeo, aprovechando la visita de Estado que realiza Trump por Europa. Esta negociación no será fácil para ninguna de las partes, puesto que el requisito para no aplicar las medidas arancelarias es que México detenga el flujo migratorio proveniente de Centroamérica; sin embargo, la opinión de expertos en el tema de migración es que es una operación casi imposible, puesto que las personas que migran no lo hacen por gusto, sino por necesidad. Así pues, las reuniones del miércoles y jueves deberán llegar a una resolución antes del arribo del presidente Trump a suelo estadounidense y que pueda distorsionarlas, así como la convocatoria hecha por López Obrador para “defender la dignidad de México y en favor de la amistad con el pueblo de Estados Unidos” para llevarse a cabo mañana en Tijuana. Veremos si esta medida de presión ayuda para echar atrás las amenazas comerciales de Trump.

ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM

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