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La crisis en el sector salud

Un error tiene que ver con los recortes presupuestales a programas de salud y la cancelación de otros

OPINIÓN

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En días pasados, se ha hecho evidente una realidad muy preocupante: el sistema de salud pública del país se encuentra ante una crisis. El desabasto de medicamentos, los recortes y los despidos están poniendo en riesgo la salud y la vida de millones de mexicanos, particularmente de los de menos ingreso. En todo el país, hay hospitales que no están operando con normalidad, pacientes con cáncer que no pueden recibir tratamiento, niños enfermos que no tienen los medicamentos que necesitan. Esta crisis ha sido generada por las decisiones equivocadas del gobierno. Mismas que, expertos, analistas, médicos, funcionarios del sector salud, e incluso pacientes, han venido reportado y advirtiendo durante meses. En primer lugar, la decisión de reformar la Ley de la Administración Pública Federal, para centralizar todas las compras del gobierno en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda. Este modelo, justificado con el argumento del combate a la corrupción, ha mostrado limitantes. Principalmente, porque esta dependencia no cuenta con los conocimientos y la experiencia necesarios para ponderar y priorizar de manera adecuada la amplia variedad de insumos que requieren las otras dependencias para su funcionamiento. Esto ha generado una crisis de abasto en hospitales y centros de salud públicos que no cuentan con medicamentos y materiales necesarios para funcionar. Un segundo error tiene que ver con los recortes presupuestales a algunos programas de salud, la cancelación de otros y la reubicación, con poca claridad y sin explicaciones, de los recursos del sector. Así, por ejemplo, el programa de prevención y atención al cáncer de mama (la primera causa de muerte de mujeres mayores de 25 años) del Instituto Nacional de Cancerología, se quedó sin recursos. También disminuyó el presupuesto para pagarle a médicos residentes. Y, además, los recortes han causado, según el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado, el despido de más de 10 mil servidores públicos del sector Salud, incluyendo médicos y profesionales de enfermería. Un tercer error es la inexplicable decisión de Hacienda de retrasar la entrega de más de 2 mil millones de pesos para el funcionamiento de los institutos médicos y hospitales más importantes de América Latina. Una situación que ha mermado su capacidad de atención. Si bien, gracias a la presión ejercida en los medios de comunicación, ya fue corregida y los recursos liberados, aún es necesario que el Ejecutivo explique el porqué de este retraso. Estas medidas, como muchas otras, están poniendo en riesgo la vida de millones de mexicanas y mexicanos. La austeridad y el combate a la corrupción son políticas loables, pero no deben menoscabar el derecho de las y los mexicanos a la salud, ni afectar la obligación del Estado de garantizarlo.

MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG

SENADOR DEL PRI

@OSORIOCHONG