Resolver Ayotzinapa

Una página negra de la historia reciente pasa por esclarecer el caso, castigar a responsables y conocer qué sucedió

OPINIÓN

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Esta semana se cumplieron 57 meses de la desaparición de 43 jóvenes normalistas; 57 meses de una herida que no cierra, de una verdad histórica que nunca convenció a los familiares de los estudiantes.

La PGR hizo una larga investigación, detuvo a más de 100 presuntos responsables directos e indirectos, incluidos decenas de policías de Iguala y Cocula, y concluyó que los 43 habían sido quemados y los restos de algunos de ellos lanzados al río San Juan. Es lo que el entonces procurador Murillo Karam, el que se cansó de investigar, llamó verdad histórica.

Ayotzinapa significó una lápida para el régimen que quedó enterrado en 2018, cuando AMLO arrasó en las urnas. Peña Nieto y su gobierno jamás pudieron desprenderse de un caso que terminó por convertirlos en responsables directos. “Fue el Estado”, la consigna de los padres de los 43, tiene como receptor a la anterior administración. No sólo fue la torpeza de un gobierno y la reacción a destiempo, sino –sobre todo- la falta de sensibilidad. Si en el fondo la indagatoria estuvo repleta de fallas, en la forma se manoseó el caso y la relación con los padres.

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Importa el fondo, pero también la forma. Ayotzinapa simboliza el fracaso de la procuración de justicia, representa la ausencia de estado de Derecho, y es botón de muestra de un presidente, Peña, lejano, que jamás se paró en la normal rural, nunca recibió a los padres, y titubeó, incluso, para solidarizarse con ellos. “No hemos tenido un gobierno que se haya preocupado por el caso de los 43 estudiantes”, dijo Epifanio Álvarez, padre de Jorge Álvarez, frente a AMLO en septiembre, en el marco de los 4 años de Ayotzinapa. Ese día, el entonces presidente electo se ocupó, más allá del fondo, de la forma. Hizo lo que Peña Nieto nunca: se reunió con los papás.

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Ayotzinapa hoy ya es prioridad. Pero debe ser más que eso. Es el potente mensaje de investigar, no olvidar y, sobre todo, la búsqueda de no repetición. Con el caso Ayotzinapa, el Presidente se juega mucho más.

El primer decreto de López Obrador ya en la Presidencia fue para la creación de una Comisión de la Verdad. Lo firmó frente a los padres de los 43. “Con este acuerdo iniciamos el proceso de búsqueda de los jóvenes”, dijo.

La semana pasada trascendió un video donde se observaba tortura en un interrogatorio a uno de los detenidos.

Esta semana, padres de los 43 se reunieron con el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, el secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval y el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas.

El miércoles, la Fiscalía General nombró a Omar Gómez Trejo, quien fungió como secretario ejecutivo del GIEI, vilipendiado por el gobierno de Peña, como titular de la Unidad Especial de Investigación para Ayotzinapa. El caso también lo acompaña el Alto Comisionado de la ONU para los DDHH. Una de las páginas más negras de nuestra historia reciente pasa por esclarecer el caso, castigar a los responsables y conocer, con verdad, qué sucedió.

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN

M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM 

@MLOPEZSANMARTIN