Estrategia y sensibilidad ante la migración

El gobierno, sus instituciones y la sociedad deben recordar que migrar es un derecho

OPINIÓN

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Para México, el tema migratorio no es algo nuevo, lleva varias décadas siendo un país de emigrantes, principalmente para el territorio estadounidense. También es un país de tránsito de personas de Centro y Sudamérica; cuenta con una larga tradición como país receptor de migrantes, dotándolos de un territorio afable, con personas dispuestas a ayudar y a brindar un nuevo comienzo. Empero, las historias de estos últimos días ha puesto en duda esta tradición, con el envío de la Guardia Nacional a la frontera vertical que se redimensiona y que abarca los límites norte y sur del territorio.

En este sentido, ¿endurecer las políticas migratorias abona a una mejor calidad de vida de sus habitantes? Probablemente no, puesto que las civilizaciones del mundo entero basan su historia en la migración. Sin embargo, en la actualidad vemos que países con los más altos índices de desarrollo humano, como los nórdicos, están robusteciendo los discursos de cierre de fronteras para las personas migrantes, así como sus políticas, incluso para las personas con calidad de asilados o refugiados. Esta visión tarde o temprano traerá una crisis humanitaria y tal parece que ésta ha alcanzado a nuestro país.

Por esto, resulta imposible dejar de mencionar la imagen desgarradora del migrante de origen salvadoreño, Óscar Martínez, y su pequeña hija, Valeria, ahogados en los límites del río Bravo y que, de manera obligada, nos recuerda la fotografía de Aylan Kurdi, el niño sirio de tres años años ahogado en las costas turcas, en su intento de llegar a Grecia, que conmocionó al mundo en 2015. Estas fotografías son sólo las representaciones de una esperanza fallida de miles de personas que deben alejarse de su país y de sus familias para tratar de encontrar una mejor calidad de vida en los países destino, sin alguna certeza de lograrlo, encontrando a su paso hambre, enfermedades y, en ocasiones, la muerte.

Es por todos entendible que la tarea no es fácil, ya que el Instituto Nacional de Migración (INM) dio a conocer que en lo que va de este mes se han detenido a casi 24 mil personas que ingresaron al país de manera irregular, provenientes de países caribeños y africanos, pero principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador, siendo la cifra más alta desde que se tiene registro al respecto, sólo detrás de aquel febrero de 2006, con casi 25 mil detenciones. Sabemos que los flujos migratorios no se detendrán y cada vez más personas buscarán entrar al país, ya sea para llegar a Estados Unidos o, bien, para quedarse a residir en nuestro país, por lo que la estrategia deberá de afinarse.

Por lo anterior, el gobierno del presidente López Obrador, principalmente los miembros de la Guardia Nacional, el INM, la opinión pública y la sociedad debemos ser conscientes y sensibles ante este tema, no perder de vista que la migración es un derecho humano y, por ende, se debe brindar las mejores condiciones posibles para que situaciones tan desoladoras como la de Óscar, Valeria y muchos más no se repitan jamás.

POR ADRIANA SARUR

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