Demócratas: el inicio de un proceso

La posibilidad de acuerdos está, pero si algo une a los demócratas ahora es la animosidad hacia Donald Trump

OPINIÓN

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"Necesito aprender español para mañana a las nueve de la noche", indicó un tuit de Marianne Williamson, una de los 25 aspirantes a la nominación presidencial demócrata de 2020 y una de las participantes en el segundo de los debates que iniciaron, pero abiertamente el que se antoja como imposible proceso de encontrar un candidato presidencial que pueda unificar a los demócratas y luego vencer al presidente Donald Trump, que busca la reelección.

Los dos debates, cada uno con 10 precandidatos, fueron necesarios por lo que bien podría verse con abundancia de recursos, pero también como un peligroso fraccionamiento de los seguidores del partido.

Cinco aspirantes más, considerados como muy menores, quedaron fuera de la lista de los encuentros televisados, al menos por ahora.

La ironía es que si bien hay dos o tres aspirantes que parecen descollar –concretamente los dos grandes veteranos: el exvicepresidente Joe Biden y el senador Bernie Sanders–, ninguno supera el 35 por ciento de preferencias.

La otra cara de la moneda, sin embargo, es que el señalamiento de Williamson sobre el español puso en la mesa tanto el profundo debate sobre migración y la naturaleza de Estados Unidos como el reflejo demócrata de la sociedad estadounidense, una que a diferencia de lo que plantean el presidente Donald Trump y sus seguidores, es multicultural, políglota, multirracial y multigeneracional, religiosamente variada, así como sexualmente variopinta.

Hay además senadores, diputados, gobernadores, alcaldes, exfuncionarios y activistas. Nada nuevo bajo el sol, la verdad sea dicha, excepto su abundancia.

Los debates parecieron poner a la vista igualmente el creciente liberalismo demócrata. De hecho, algunos analistas observaron que parece el campo más inclinado a la izquierda desde los años 60 y 70, cuando fueron definidos por la oposición a la guerra de Vietnam, la integración racial y los avances en seguridad social.

Y eso se refleja en un campo demócrata con aspirantes afroestadounidenses, latinos, asiáticos, feministas, homosexuales, centristas y socialistas.

El problema es que cada uno de los aspirantes se ostenta como representativo de alguna de esas audiencias y tratará de forzar su presencia y su influencia tanto como pueda y más allá.

En otras palabras, el juego de "tribus".

La posibilidad de acuerdos está presente, sin embargo, si algo une a los demócratas ahora es la animosidad hacia Trump y lo que representa.

Pero la realidad es que muchos de ellos deberán ceder en sus pretensiones y tal vez negociar sus temas predilectos. Hasta qué punto y en qué medida eso debe satisfacer a sus seguidores, determinará su entusiasmo por el candidato de su partido y asistencia a urnas.

En todo caso, por lo pronto se espera que la realidad reduzca considerablemente el ahora nutrido menú demócrata. Si eso se traduce en unidad, es otra cosa...

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX 

@CARRENOJOSE1