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Toy Story 4: apelando a la nostalgia

aunque los resultados en taquilla no han sido los esperados, utilizar la nostalgia como vehículo narrativo le ha funcionado muy bien a este binomio

OPINIÓN

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Estas preguntas van directamente para mis queridos lectores. ¿Cuántos de ustedes estaban esperando que se estrenara Toy Story 4? ¿Les gustan las secuelas? ¿Les pareció que Disney-Pixar decidiera hacer una más de los famosos juguetes, cuando supuestamente ya habían cerrado el ciclo con la tercera? Me gustaría que me hicieran saber sus respuestas en los comentarios de esta columna o bien en las redes para entablar una conversación al respecto. Por lo pronto, responderé a ellas, pues desde que me enteré que se estaba planeando hacer una cuarta parte de esta historia, no fui muy feliz. En ese momento empezó mi mente mal pensada a analizar las razones por las cuales una empresa como Disney-Pixar toma decisiones de este tipo, me queda claro que entre sus empleados, debe existir gente creativa. Esperaba con ansias locas que se estrenara este filme, pues a pesar de que no me gustan las secuelas porque automáticamente me hacen pensar que es la manera más fácil de hacer dinero, siempre les doy el beneficio de la duda esperando que me sorprendan. El caso de Toy Story siempre terminaba por callarme la boca, pues las secuelas han resultado muy buenas, pero sobre todo, historias que se han ligado de una manera tan orgánica que seguían el curso natural de las cosas. Ése es precisamente el “pero” que le pongo a Toy Story 4, que a pesar de que me gustó y me hizo llorar como Magdalena, creo que es una historia muy mañosa, está diseñada como en formato para que precisamente uno atraviese por esas emociones y cuando los cacho queriéndome manipular, me ponen de malitas. Muchas veces a las compañías les cuesta mucho trabajo dejar ir una historia (con todo el dinero que eso implica) y se aferran a ella, sin importarles el daño que pueden llegar a hacerle a una imagen tan sólida como la que tenía Toy Story. Recuerdo que parte de lo que representó la tercera entrega era eso, saber que así cómo Andy se despedía de sus juguetes para crecer y comenzar su vida como adulto, así lo hacíamos nosotros con esta historia que nos había acompañado durante años. Ya nos habíamos despedido de ella. No había necesidad de hacer otra peli. Ojo, con esto no digo que la cinta sea mala. Es muy buena y reúne todos los elementos necesarios para hacernos pasar un buen rato, pero ya chole con la misma fórmula ¿no? Así es que señores de Disney-Pixar, aquí los estaré esperando con otra historia original como Coco, Monsters Inc., Buscando a Nemo, o con la misma Toy Story, para seguir creyendo en ustedes. Por Linet Puente