Haz tu denuncia aquí

Del #PuesNoLlegué al #PuesNoVoy

¿Qué razones impulsan al Presidente a no acudir a una de las cumbres más importantes del planeta? ¿Qué perdemos?

OPINIÓN

·

¿Recuerdan el famoso #PuesNoLlegué? Bien, ha llegado el momento de darle vuelo al #PuesNoVoy. Chairos y fifís se empecinan en defender o defenestrar la anunciada ausencia de AMLO en la reunión cumbre del G-20, que agrupa a las 20 economías más importantes del mundo y se llevará a cabo el 28 y 29 de junio, en Japón. Que está bien, que no tiene nada que hacer siguiendo la corriente a la mafia (internacional) del poder. O que si le tiene miedo a quedar entrampado en la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

El Presidente ha dicho que los países desarrollados que integran el G-20 deberían organizar una reunión en la que se analicen “los problemas de la desigualdad en el mundo, porque eso es lo que origina el deterioro del medio ambiente, eso es lo que origina la migración, eso es lo que origina la inseguridad y la violencia”. Totalmente de acuerdo.

¿Y qué asuntos se tratarán en la cumbre? En la agenda temática están precisamente el crecimiento económico, la reducción de las desigualdades, infraestructuras y salud de calidad. También problemas mundiales como el cambio climático y el vertido de plásticos en los océanos, o economía digital (nada mal nos vendría para prevenir lavado de dinero y acotar la corrupción) y los desafíos del envejecimiento en las sociedades (en México una porción importante de la población es mayor de 65 años, el descenso de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida anuncian que, en 30 años, México será un país de la tercera edad). Los países miembros representan alrededor de 90 por ciento de la economía mundial y 80% por ciento del comercio internacional. ¿Deberíamos estar en esa reunión? Un dato curioso: México fue elegido para presidir el grupo de trabajo de anticorrupción. El chiste se cuenta solo.

El canciller, Marcelo Ebrard, y el secretario de Economía, Carlos Urzúa, nos representarán. ¿Lo harán bien? Seguramente.

El punto es que en este tipo de reuniones, como en casi toda la diplomacia internacional, hay niveles. Es muy probable que ningún presidente se siente a negociar nada con un canciller, después de que nuestro Presidente menospreció el encuentro. Su ausencia no cambiará el rumbo de las discusiones generales, pero no pasará inadvertida.

De igual modo sucederá en septiembre, durante la Asamblea General de la ONU.

Una vez más, y como ha sucedido históricamente, México sigue mirando con su foco en Estados Unidos y desatiene las posibilidades con otros posibles socios comerciales.

Quizá debemos preguntarnos si, en el afán no intervencionista, y para no quedar atrapado en la incómoda situación de tener que presentar simpatías a China o EU, México se pierda oportunidades invaluables de establecer lazos personales con otros países. Mantenernos al margen, no necesariamente nos mantedrá a salvo de esa guerra. Así de sencillo.

POR GABRIEL BAUDUCCO

ASIDESENCILLO@YAHOO.COM

@GABRIELBAUDUCCO