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Enverdecer desarrollando

OPINIÓN

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Recientemente, la NASA publicó un estudio que mediante un histórico de imágenes satelitales, refleja que existe mayor capa forestal hoy, que la que había hace 20 años. Lo más sorprendente es que la investigación demuestra que China domina el “reverdecimiento” del planeta. El efecto se debe principalmente a los programas de reforestación de ese país. En estos mismos últimos 20 años de “reverdecimiento”, China se convirtió en uno de los países con mayor generación de infraestructura; con un acelerado crecimiento de su sector industrial y de la manufactura; con un muy importante aumento de su PIB; y con un significativo incremento de empresas en Forbes 500. Si bien China, como muchos países, tiene aún grandes pendientes en materia ambiental, el cruce de datos entre su esquema de reforestación y su alto crecimiento económico en los últimos 20 años, es un hecho por demás interesante para apreciar que el desarrollo no se encuentra peleado con el medio ambiente. Por el contrario, la promoción del desarrollo incentivando a través de éste, mecanismos de compensación ecológica, es la fórmula para lograr que al tiempo que se genere inversión, se fortalezca al medio ambiente. La aspiración de cualquier país debe ser la de impulsar un desarrollo sostenible que evite que su falta de infraestructura, su carencia de empleo, y la ausencia de inversión, obliguen a su población a recurrir a esquemas de depredación ambiental para satisfacer sus necesidades. En junio de 2007, tuve el honor de ser miembro como representante de la autoridad federal de “Aplicación de la Ley” (Law Enforcement), en la delegación que representó a México en Holanda, durante la Decimocuarta Conferencia de las Partes CITES (Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora), y uno de los grupos de trabajo, cuya discusión llamó mi atención, fue el denominado CITES and Livelihoods dedicado al análisis de la situación socio–ambiental de las comunidades y regiones en el mundo, que por su falta de infraestructura, carencia de inversión y bajo desarrollo, tenían alta dependencia en el consumo y elevada depredación de flora y fauna, así como deforestación. Durante los debates de dicho grupo quedó muy claro para mí, que uno de los mayores riesgos globales que enfrenta el medio ambiente, es la falta de desarrollo. Es indudable que a mayor desarrollo, existen mejores posibilidades de proteger el medio ambiente, por supuesto, si es regulado, en el contexto de política ambiental sustentable. Es muy tentadora la “dramatización ecológica”; esa que promueve encadenarse a un árbol para impedir que lo talen, premiando el sentimiento ambientalista, sobre la razón sustentable. Sin embargo, es más ecológico buscar que si éste se debe talar, para autorizarlo se garanticen medidas de reforestación y compensación ambiental con especies nativas, al menos 10 a 1; se establezca un programa de monitoreo para buscar la mayor supervivencia; y se privilegie la plantación en zonas con vocación forestal. Hagamos como China: mientras más desarrollamos, más enverdecemos.

MANUEL MERCADO BÉJAR

COLABORADOR

@MANUELMERCADOB