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Chatarra que vale oro

Las empresas cobran valor económico por la estrategia que los directivos ejecutarán en el futuro con ellas

OPINIÓN

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El caso de las cuentas congeladas de Altos Hornos de México por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y la compra que hizo Pemex de la planta de fertilizantes de Agro Nitrogenados hace cinco años por Dlls. $ 442 millones, exhibe con total claridad lo que aquí hemos dicho hasta el cansancio: el gobierno no debe dedicarse a poner empresas ni a operarlas. Esa actividad debe estar reservada para el sector privado. Me explico. A lo largo de las últimas horas se ha insistido en que Alonso Ancira y AHMSA le vendieron a Pemex pura chatarra. El titular de la Unidad de Inteligencia Financiera Santiago Nieto así calificó lo que compró Pemex, y dijo que la planta no ha logrado extraer nada desde la adquisición (Zócalo, 28.05.2019). Pero esta es una visión extremadamente limitada de lo que significa una adquisición. ¿Acaso podríamos decir que Carlos Slim compró puro cable pelado cuando adquirió Telmex?; ¿o podría decirse que Ricardo Salinas adquirió sólo bodegas con cámaras obsoletas cuando compró Imevisión? Evidentemente esto podría verse así... Pero la realidad es otra: se adquirieron empresas estatales con fuertes retos operativos y se hicieron transformaciones competitivas de primer nivel. De eso se trata una adquisición: de mejorar lo que se compra. Desafortunadamente eso fue lo que Pemex no logró hacer tras cinco años de haber adquirido la planta de Agro Nitrogenados. Las empresas cobran valor económico por la estrategia que los equipos directivos ejecutarán en el futuro con ellas, no por el valor de los activos físicos contabilizados a valor en libros. Por eso Slim y Salinas Pliego convirtieron a Telmex y a TV Azteca en verdaderas creadoras de valor económico. Y Pemex no pudo hacer lo mismo por la incapacidad de los burócratas de crear riqueza. Así de simple. RANKING DEL IMD Ayer por la tarde la escuela de negocios suiza IMD, una de las más prestigiosas del mundo, liberó su Reporte de Competitividad Mundial 2019. En él se clasifica a 63 países. México sigue prácticamente estancado: subimos una posición, pasando de número 51 a la 50. Arriba de nosotros aparecen naciones como Kazajstán, Filipinas o Estonia. Son más competitivos. Los primeros cinco lugares de la lista los ocupan Singapur, Hong Kong, Estados Unidos, Suiza y Emiratos Árabes Unidos. Este ranking hay que observarlo y atenderlo. Se elabora desde hace 30 años, cuenta con una metodología muy sofisticada que combina 235 indicadores para su elaboración, y pondera adecuadamente dos tipos de reactivos: los basados en datos duros, y los llamados “suaves”. Entre los primeros están datos del Producto Interno Bruto (PIB), desempleo, y el gasto gubernamental en educación y salud; mientras en los segundos se encuentran opiniones de ejecutivos de negocios sobre globalización, corrupción y cohesión social.

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