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Neoestatismo

Este modelo se basa en la intervención estatal en la economía y en evitar la participación de la inversión privada

OPINIÓN

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El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha anunciado la muerte del neoliberalismo en México, sin embargo, no ha dicho cómo llamará al estilo de gobierno que está realizando. Pero por su estilo, podemos llamarlo neoestatismo. El neoliberalismo que acabó López Obrador, parece que no existió. Sería raro que en México haya existido la plenitud de un modelo de este tipo cuando más de la mitad del territorio es de propiedad social, donde los cacicazgos siguen vigentes, la libre competencia todavía es un anhelo y el respeto a la propiedad privada todavía vive incertidumbre. El nuevo modelo que propone López Obrador es un neoestatismo vintage. Es nuevo porque es una nueva etapa de intervención estatal en la economía y es vintage porque recicla las ideas e incluso a las personas de gobiernos de hace tres o cuatro décadas. Este modelo de neoestatismo se basa en dos pilares. El primero, es la intervención estatal en la economía y en todos los órdenes que le sea posible; el segundo, es la popularidad del caudillo que construye un gobierno unipersonal. La implementación de este modelo neoestatista plantea estrategias como: Infrasustitución de inversiones. Consiste en evitar la participación de inversión privada en sectores que sean emblemáticos para su narrativa política y sustituir a la inversión privada por la inversión pública, pero con montos menores y eficacia reducida. Este es el caso de la cancelación de las rondas petroleras, las subastas eléctricas y el aeropuerto de Texcoco. Maleabilidad del estado. Consiste en dar forma al marco legal para que el caudillo haga su voluntad y que como propiedad de los metales, el estado tome una nueva forma, pero sin romperse. Consolidación clientelar. Consiste en generar una amplia base social de apoyo que dependa de subsidios y transferencias del gobierno para asegurar el éxito electoral en el mediano plazo. La implementación de estas estrategias representa un riesgo para México y puede llevarlo a una crisis económica de origen doméstico. La contracción económica del primer trimestre de 2019 es un ejemplo de lo que puede pasar. El sector energético será el canal de transmisión de las malas decisiones que llevará a la crisis económica. La falta de crecimiento en generación y transmisión de energía eléctrica, provisión de gas natural y combustibles, son aspectos que reducirán la expansión de la manufactura y la actividad económica. Sumado a esto, se sentirán efectos de crisis subnacionales como la crisis del sector de la construcción que se gesta en la Ciudad de México.

Por Fausto Barajas 

*Especialista en políticas públicas

FAUSTO1707@YAHOO.COM.MX

@FAUSTOBARAJAS