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OPINIÓN

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Hace unos días se llevó a cabo la entrega de los Billboard, un evento organizado por la revista más influyente de la industria en donde se reconoce a los máximos artistas del medio; uno de los escaparates más importantes de la música. Uno de los espectáculos más esperados y comentados de la noche, fue la presentación de Madonna y Maluma interpretando “Medellín”, lo cual tuvo para los medios muy diversas lecturas. Para algunos, el lanzamiento de este primer sencillo de Madonna dentro del ritmo de reguetón señala la transformación de la última Reina del Pop de la era ochentera, y el hecho de hacerlo al lado del ídolo Maluma, es el signo de los tiempos. Más allá del evidente logro de Maluma, al escalar a niveles épicos durante los Billboard a través de este dueto con Madonna, de 60 años, el colombiano fue abiertamente sensual y no sólo le dio un sugestivo beso, sino que se atrevió a plantarle una sonora e indiscreta nalgada. Todo esto fue parte del show al que Madonna nos tiene acostumbrados después de tres décadas y media de escándalos musicales, lo cierto es que esta presentación puede tener un aspecto simbólico que no debe pasar desapercibido, y si bien el beso de dos estrellas, una del pop, y la otra del reguetón, sella el vínculo “amoroso” de estos dos ritmos, la nalgada puede significar no sólo un acto irrespetuoso sino también el desplazamiento tácito del pop ante el éxito global del ritmo latino emergente del momento. Dicho de otra manera, ¿Qué tan evidente es que el “viejo pop” con toda y su capacidad de transformación está siendo desplazado por el reguetón? ¿Qué está sucediendo? La respuesta a esta incógnita tiene varias vertientes. Por una parte, la tecnología ha tenido un impacto definitivo en la forma de crear, promover y comercializar los productos musicales, y en ese sentido, el avance tecnológico en todos sus aspectos es implementado por las nuevas generaciones. Según las cifras recientemente emitidas por la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas y Videogramas en 2018, el total de ingresos de la industria grabada en nuestro país fue de 154 millones de dólares, de los cuales el 80% correspondió a la venta por la vía del streaming o sea, la transmisión a través de las redes informáticas, y tan sólo el 20 % restante corresponde a otros medios, como el físico, un medio musical que sigue cayendo en picada, sobre todo en relación con el consumo juvenil, en el cual, tanto el pop como el reguetón son los reyes de la oferta digital. Es un hecho que la música es un lenguaje universal que desde la segunda mitad del siglo pasado está marcado por la revolución juvenil, y desde entonces los nuevos consumidores son los encargados de abanderar la transformación. En ese sentido, nadie puede negar que a pesar de sus detractores y defensores, el reguetón sigue escalando niveles de popularidad gracias a su éxito entre las nuevas generaciones, y para cerrar esta reflexión acerca de los fenómenos, quisiera recordarles que en sus inicios el rock & roll fue tachado por la “liga de las buenas costumbres” como “un ritmo endemoniado cuyas letras y forma de bailarse atentaba contra la moral y que estaba condenado a desaparecer sin dejar huella…”, exactamente lo mismo que hoy en día se dice acerca del reguetón. No cabe duda de que ya sea con besos o nalgadas, los jóvenes y su música marcan los vientos del cambio.

POR LUIS DE LLANO