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Las nuevas economías de Europa

La realidad es que en tres décadas de democracia liberal, una parte de Europa central salió de la pobreza del sistema comunista

OPINIÓN

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VARSOVIA. En los últimos meses han aparecido muchos comentarios negativos sobre la situación política en Europa central. Resuenan los ataques contra el primer ministro de Hungría Víctor Orbán, por su acercamiento a los modelos autoritarios. Se señala el gobierno conservador polaco de Ley y Justicia por cuestionar la independencia del Poder Judicial. Se destaca el florecimiento de la extrema derecha en la región que hasta hace poco se percibía como el alumno ejemplar de la integración europea. Sin embargo, esto es solamente un fragmento del cuadro al que hay que añadir su dimensión económica, bien distinta de los asuntos políticos. La realidad es que en tres décadas de la democracia liberal, esta parte de Europa salió por completo de la pobreza del sistema comunista. Hoy se encuentran aquí los estados con renta alta y un desarrollo económico envidiable. Según el Banco Mundial, durante los últimos 30 años, el PIB per cápita medido por la paridad del poder adquisitivo, se ha multiplicado en estos países hasta tres o cuatro veces. Quizás el caso más interesante es el de Polonia, donde en 1990 a cada ciudadano polaco le correspondían estadísticamente unos 6 mil dólares al año —igual que en México—. En 2017, este indicador subió en Polonia a casi 30 mil dólares, mientras México se quedó en los 19 mil dólares y altos índices de desigualdad. Los países poscomunistas que hoy forman parte de la UE son el motor de crecimiento europeo. Recientemente, Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Financieros, dijo que la economía europea está enfrentando unas circunstancias mundiales menos favorables y una incertidumbre persistente. El funcionario europeo destacó que en 2019, el PIB europeo crecerá solamente 1.4%. Lo que no mencionó es que los nuevos miembros de la UE crecen a un ritmo medio de 3.2%, superando ampliamente el crecimiento de las economías tradicionales como, por ejemplo, la alemana (0.5%). Vale la pena subrayar que estos países en su conjunto equivalen a la decimotercera economía del mundo. No es, pues, una parte cualquiera de Europa. La búsqueda del desarrollo económico es una constante en los países europeos que han experimentado el comunismo. El objetivo es alcanzar los niveles de bienestar similares a los que existen en Europa Occidental. No cabe duda de que el acceso al mercado común de la UE ha ayudado mucho en este proceso. Además, los empresarios centroeuropeos mantienen firme su rumbo gracias a la solidez de las instituciones, claridad de las reglas económicas y los recursos humanos capaces de responder a las necesidades del mercado. En este camino no les falta la visión del futuro. Justo en estos días, unos 3 mil representantes del mundo empresarial centroeuropeo se reúnen en el Congreso Económico Europeo en la ciudad polaca de Katowice, para hablar de negocios y nuevas tendencias. Afortunadamente, los excesos de los políticos no han impedido el desarrollo económico de esta parte de Europa.

BEATA WOJNA

PROFESORA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL TEC DE MONTERREY

@BEATAWOJNA