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Un golpe mortal al teatro en la Ciudad de México

La aplicación del "mal llamado" impuesto a espectáculos públicos a la frágil empresa teatral citadina, afectará a miles de personas que viven de esa actividad

OPINIÓN

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El 7 de mayo de 2019 se publicó en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México la bala que matará al emprendimiento teatral en nuestra ciudad. Aún cuando desde hace más de 15 años el mal llamado impuesto a espectáculos públicos no se aplicaba a la frágil empresa que es el teatro, ahora las autoridades proponen escalonarlo, no sólo contraviniendo el principio básico de que un impuesto es equitativo, sino que afecta a aquellos que más fuentes de empleo generan en la difícil empresa teatral. Productores teatrales coincidimos que éste ha sido un semestre difícil. El cambio de gobierno, los despidos masivos de burócratas y la crisis de la gasolina nos han afectado terriblemente en el ingreso de taquilla. Pero ahora, tendremos que pagar un derecho de piso llamado impuesto a espectáculos públicos, lo que terminará con una lucha de más de un quinquenio de renovación de un convenio existente con las autoridades del Gobierno de la ciudad. No es una cuestión de no querer pagar impuestos. El impuesto de 8% a espectáculos públicos se cobra del ingreso bruto de taquilla, no del neto y no es trasladable como cualquier impuesto; se suma además, a lo que pagamos de IVA e ISR. Esto afecta no sólo a los actores en escenario, afecta a los trabajadores y familias de operadores técnicos, personal de taquilla, acomodadores, diseñadores gráficos y miles de personas que viven del movimiento teatral en la Ciudad de México. Sólo se ven favorecidos los espacios de hasta 100 butacas que no persigan fines de lucro. Pero se habla de espacios, no de la actividad teatral. Entonces no hay que crecer, hay que quedarse pequeños. No, en la ciudad más grande del planeta. Y es que es una pena que siendo la Ciudad de México potencialmente una capital teatral como Buenos Aires (que por cierto, lo es desde que quitó los impuestos al teatro) o Nueva York (donde está comprobado la correlación de turismo, seguridad y generación de empleo) no se haya sostenido reunión alguna por parte de las autoridades con el gremio de los productores teatrales. Cuando una ciudad deja de ser industrial, se convierte en capital cultural. El teatro genera tejido social y seguridad. Es un espejo de la sociedad misma. Necesitamos incentivos para generar industria, mantener y mejorar aquellos mecanismos que promuevan emprendimiento, no queremos decretos nuevos para matar actividades económicas, o al menos, esa es la premisa de lo que cualquier empresario, teatral o no, espera de cualquier gobierno.

Rebeca Moreno

Promotora y productora teatral