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¿Se entregó o la detuvieron?

¿El mail con su ubicación fue parte de un acuerdo entre Mónica García y el GCDMX?

OPINIÓN

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Aún no daban las 11 de la mañana del sábado. Mientras desayunaba, el hasta ese momento abogado de Mónica García Villegas, Javier Coello Trejo, recibió una llamada. Era su clienta. “Me acabo de entregar”, le dijo. Coello tenía nueve meses que no escuchaba la voz de la dueña del colegio Rébsamen, donde murieron 19 niños y 7 adultos durante el sismo del 19S. García Villegas había comenzado un diálogo con el gobierno capitalino, luego de que la Procuraduría local anunciara una recompensa de 5 mdp por información que llevara a su captura. Quería entregarse. Coello buscó disuadirla. Mandó decirle que estaba por ganar dos amparos. Pero la decisión estaba tomada. Le recomendó, entonces, vía su hermano Enrique, que negociara la recompensa como parte de una reparación para las víctimas. Enrique se reunió con funcionarios de la secretaría de Gobierno la semana pasada. Por eso cuando recibió la llamada, no hubo sorpresa. Lo llamativo vino con el boletín de la PGJ y las declaraciones de la procuradora Ernestina Godoy, quien estuvo acompañada por la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez, en la conferencia donde anunció que García Villegas estaba detenida. “La Procuraduría cumplimentó este día (sábado) una orden de aprehensión contra Mónica García Villegas”, comenzaba el boletín. “(…) agentes de la Policía de Investigación ejecutaron el mandato judicial que permitió detener a la imputada en un restaurante al sur de la Ciudad (…) se recibió una denuncia ciudadana vía correo electrónico”, apuntó el comunicado. ¿Se entregó García Villegas? ¿La detuvo la PGJ tras recibir su localización? ¿O las dos cosas? ¿El mail era parte del acuerdo? ¿La ubicación la dieron por mail cercanos a la dueña del Rébsamen a petición de ella? El 1 de mayo platiqué en radio, en MVS Noticias, con Coello Trejo. ¿Por qué no se presenta su clienta?, pregunté. “Porque la quieren, a fuerza, meter a la cárcel”. Coello está convencido de que García Villegas es inocente y jamás construyó una ampliación en el Colegio. “No es cierto, no se construyó nada”, afirma. Las fotografías, dicen lo contrario. En 2016 se mandó a hacer un penthouse que pesaba casi una tonelada. El departamento tenía jacuzzi y pisos de granito, le insisto. “Falso. Los cuatro pisos estaban autorizados en 1983. Sólo se anexó tablarroca”, contesta. El peso de los materiales provocó el colapso. ¿No sería mejor que diera la cara?, cuestioné. “Ya mediáticamente la acusaron, enjuiciaron y condenaron”, remató. Un año y 8 meses después de la tragedia, está detenida. A las 26 personas que murieron en el Rébsamen las mató la omisión e impunidad. No se entendería el derrumbe sin la corrupción. Con García Villegas detenida, lo menos relevante sería si se entregó o la capturaron, de no ser porque en juego está la credibilidad del GCDMX. ¿Mintió la PGJ? ¿Mal informaron a la Procuradora? ¿Hubo negociación?