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El desastre que puede evitarse

La construcción de la refinería de Dos Bocas, por parte de Pemex, podría ser un error que los mexicanos terminarían por pagar

OPINIÓN

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Hace unos años, en Brasil, alguien creyó que era buena idea construir una nueva refinería y ampliar el sistema de refinación petrolera estatal, Petrobras. No lo fue. Los costos se incrementaron, los tiempos de la obra se retrasaron y el desgaste político por la construcción se elevó año tras año. Lanzar proyectos sin mayor cálculo que el político, sale caro.

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Abreu e Lima tardó 10 años e incrementó su costo en casi ocho veces, pues fue presupuestada en 2 mil 400 millones de dólares y terminó en más de 18 mil 500 millones de dólares, tendría que ser espejo donde nos viéramos los mexicanos. El presidente López Obrador anunció ayer que Pemex, la empresa petrolera más endeudada del mundo, una que registra pérdidas trimestre a trimestre y ha sido incapaz de administrarse a sí misma, será la encargada de proyectar, construir y administrar uno de sus proyectos prioritarios y principales promesas de campaña: la refinería en Dos Bocas, Tabasco. Pero, además, se ha propuesto terminarla en tiempo récord: tres años. En mayo de 2022, calcula, estará abierta una refinería que, según los especialistas en la materia, es inviable en el lugar en el que se planea –es un decir– hacer. El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) creó un modelo financiero de la refinería que sometió a una simulación Montecarlo para estudiar 30 mil escenarios. Se consideraron márgenes de refinación, inversión total, tiempo de construcción y gastos operativos con el objetivo de analizar, dice en su introducción el estudio. “Si la refinería tiene viabilidad financiera y si ayudará a mejorar la situación de Pemex, y si es compatible con la política de austeridad económica del gobierno federal”. Los resultados son contundentes: en 98% de los escenarios, Dos Bocas genera más costos que beneficios. Es decir, destruye valor para Pemex (https://imco.org.mx/temas/diagnostico-imco-refineria-dos-bocas/). No sé si el Imco tiene razón, lo que sí sé es que desde el gobierno federal no se ha hecho pública información que desmienta la anterior.

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Pemex entrará al quite en la construcción porque las empresas expertas que fueron invitadas a la licitación “en lo fundamental estaban pidiendo mucho, se pasaron de 8 mil millones de dólares y en el tiempo de construcción”, dijo en la mañanera el Presidente. Esas empresas, a diferencia de Pemex, se dedican a construir refinerías. Quizá por eso saben lo que se puede y lo que no, en qué tiempo se puede y en qué tiempo es sueño guajiro. Probablemente por eso hace unos días el propio AMLO las reconoció como “las mejores empresas del mundo”. Seguro que las compañías no encarecieron sus costos por gusto. Pienso que todas quisieran haber ganado. A lo mejor me equivoco.

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La refinería Abreu e Lima generó pérdidas por miles de millones de dólares. ¿Cuánto perderíamos los mexicanos con una idea que luce perdedora de principio a fin? Los previsibles sobrecostos y tiempos mal calculados podrían matar a Pemex que, de por sí, respira con tanque de oxígeno gracias al desastre heredado de gobiernos anteriores.

M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM

@MLOPEZSANMARTIN