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Venezuela; la crisis aun no termina

OPINIÓN

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La crisis no es sorpresiva. Es en realidad la culminación de un proceso de rebeldía y unidad opositora que se inició en enero, cuando Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, se proclamó a cargo provisionalmente del ejecutivo. Su aparición provocó ciertamente entusiasmo entre los habitualmente divididos opositores al régimen de Nicolas Maduro y medio centenar de países, incluso los Estados Unidos, la Unión Europea y la mayor parte de los países de la región se apresuraron a reconocerlo. Los últimos tres meses han sido una sucesión de malas noticias para Maduro, un mandatario habituado a ellas y que no tiene los recursos económicos, el carisma ni la popularidad de que disfrutó su popular antecesor, el fallecido Hugo Chávez. Pero Maduro, imposibilitado de reprimir al movimiento de Guaidó como quizá hubiera querido, ha mostrado a cambio una capacidad de resistencia que contrasta como noche y día con su capacidad como gobernante. Parte, por supuesto, se debe a su apoyo interno. Guaidó hizo su llamado a la movilización popular desde una base militar aledaña a Caracas pero no con el respaldo total del ejército, sino solo una parte y quien sabe si mayoritaria. De hecho Guaidó, con toda la simpatía que tiene dentro y fuera de Venezuela, parecía hallarse en un callejón sin otra salida ya que la sublevación directa, la rendición o el exilio. Es un poco el mismo dilema que enfrenta Maduro, que según el Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, estaba ya listo a salir de Venezuela pero fue convencido de quedarse por los rusos. La Rusia de Vladimir Putin es iba de las cartas impredecibles en la crisis. Ciertamente tiene una importante inversión política y económica en Venezuela, un país quizá mas importante por su situación. geopolítica -en el norte de Sudamérica, cerca del canal de Panama, en la costa del Mar Caribe- que por sus reservas petroleras o los mas de 30 mil millones de dólares que le adeuda. Hace alrededor de un mes Rusia envió un centenar de hombres para entrenar a militares venezolanos, que gracias a sus adquisiciones de Rusia tienen uno de los ejércitos mas fuertes de la región equipado a millares de simpatizantes paramilitares. Maduro tiene ciertamente la simpatía de China, que también ha invertido considerablemente en Venezuela. Pero a cambio, enfrenta un verdadero sitio: sus políticas le han acarreado la animadversión de gobiernos de los países limítrofes (Brasil, Colombia, Guyana) o las reservas de aliados en el Caribe. Al margen de lo que pase en las próximas horas o días, o de quien gane el "pulso", la crisis venezolana está lejos de una resolución.

JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX

@CARRENOJOSE1