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Municipios mágicos

Dentro del foro se discutió la decisión que tuvo el gobierno al no fondear los más de 600 millones de pesos que servían para esto

OPINIÓN

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Esta semana se llevó a cabo el Foro Nacional de Turismo, previo al tianguis que tendrá lugar en Acapulco, la próxima semana. El turismo, una de las actividades económicas más importantes del país, generadora de empleos particularmente para mujeres y jóvenes, ha venido creciendo de manera sustantiva en los últimos años. Parte del éxito se debió a una decisión que hace 19 años impactó a la industria con el surgimiento de los Pueblos Mágicos; este producto brindó viabilidad al desarrollo de nuevos espacios para la industria. Municipios antes mineros o industriales, modificaron su fisonomía y lograron construir una red de 121 Pueblos Mágicos que, desde la Secretaría de Turismo, recibían asesoría y presupuesto para avanzar en proyectos que de otra manera eran difíciles de concretar. Dentro del foro se discutió ampliamente la decisión que tuvo el gobierno al no fondear los más de 600 millones de pesos que servían para este propósito. Con gusto, observamos una posición constructiva de parte de los Pueblos Mágicos: están organizados, y están dispuestos a seguir caminando bajo la guía de un programa que ha significado generación de empleos y derrama económica en estos sitios. Precisamente esta visión debe motivar a la industria del turismo, porque desde lo local, en el municipio, hay plena disposición para lograr crecer y avanzar con estrategia y visión integral, lo que genera fortalezas para todo el turismo del país. Si bien, durante el foro, se presentaron algunos pronósticos no muy optimistas sobre el 2019, los nuevos retos del sector turismo se abren paso frente a la visión del nuevo gobierno: como nunca antes, los desarrollos y la hotelería deben tener en cuenta el desarrollo social sustentable de las comunidades a las que pertenecen. Del mismo modo, el sector privado deberá generar sinergias que permitan construir un ecosistema de desarrollo y promoción basados en el impulso propio, porque lo que es un hecho, es que ningún país genera tráfico si no tiene presencia en el mundo. Finalmente, los Pueblos Mágicos deberán ser una parte fundamental de la nueva visión del turismo sostenida desde la industria; los esfuerzos locales aislados no tendrán eco ni visibilidad, pero sí las estrategias que generen posibilidades de atracción y desarrollo. Un sector como el turismo es un motor de largo aliento a los esfuerzos nacionales de progreso y de generación de inversiones y empleos. En los mayores polos turísticos del país, la pobreza extrema cede gracias al empleo formal, y toca ahora motivar una estrategia viral de la marca México y de todos nuestros productos para que sigamos siendo una potencia capaz de sorprender, de invitar y de generar experiencias de viaje que son las que anticipan el regreso de los visitantes, y más todavía, las que permiten que nuestro gran patrimonio turístico sea motivo de orgullo de México en el mundo.