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La estratégica cooperación global para el desarrollo

El desarrollo de la cooperación pacífica se ha complejizado

OPINIÓN

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En los acuerdos entre países, el concepto se define como cooperación internacional para el desarrollo, cuando es más claro que en este campo se habla de algo más amplio, globalmente. Más en la era de las redes y comunidades de conocimiento globales. No podría asimilarse el complejo sistema cultural en Mesoamérica sin el tejido de cooperación y solidaridad en el que participan las regiones. Tejido construido a lo largo de la presencia humana en el continente que presenta como opción ante la conquista e imposición interna o externa. Muestra son las características y participaciones regionales en las celebraciones del mes de la francofonía y su colaboración en el Congreso Internacional de la Lengua Española reunido en Argentina en marzo pasado. O las reuniones con 19 países de América Latina en las que predominan las variantes del español y del portugués, más Andorra, España y Portugal en las Cumbres Iberoamericanas que se realizan periódicamente. Cooperación y solidaridad resultan del complejo tejido social en cientos de años de relación entre pueblos de la región a pesar de los conflictos y problemas de las relaciones bilaterales. Los intercambios son de la vida cotidiana en América Latina y El Caribe, como lo han hecho patente historiadores, cronistas y estudiosos globales. La profesionalización del sector de la cooperación está en puerta. Se realiza de manera presencial o con el apoyo de sistemas digitales que abarca más usuarios. Los programas curriculares se imparten desde los países y organismos internacionales que dedican mayores recursos, en muchas ocasiones no gubernamentales. Los aportes y dificultades de la cooperación entre países de Mesoamérica y caribeños se viven a diario. En ese marco, el desarrollo de la cooperación pacífica se ha complejizado y tiene mayor necesidad. Se le conoce en diferentes formas, como la horizontal, entre pares, interregional. Actualmente incluye programas bilaterales de cooperación técnica y financiera, mecanismos e iniciativas triangulares que involucran a más de dos países. En 1988, México reportaba, a través de la edición 19 de la Revista Mexicana de Política Exterior, la colaboración regular y sistemática con los países centroamericanos, algo que prometía fortalecerse. Entonces, destacaba la formación de recursos humanos, transmisión de programas radiofónicos e intercambios documentales y entre académicos. En la era digital, la creación de comunidades y redes con nuevas herramientas es un hecho regional. Las redes globales de conocimiento en la cooperación con Mesoamérica y El Caribe siguen creciendo más allá de los esquemas tradicionales. Se fortalecerán más con acuerdos que las apoyen más allá de los esquemas intergubernamentales tradicionales. *Catedrática  

Por GUADALUPE GONZÁLEZ

@GUADALUPEGONZCH