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La maldita herencia

La estrategia para combatir al crimen organizado propició una inercia, un lastre

OPINIÓN

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“Estamos trabajando para combatir los feminicidios, tenemos el informe diario de homicidios, cuántos hombres y cuántas mujeres. Ofrezco disculpas, pero ningún Presidente había atendido de manera personal este asunto”. Tiene razón. Andrés Manuel López Obrador tiene razón. Si se hubieran ocupado, las cifras no estarían como están. Entonces: no las vieron, o las vieron y no les importó. No hay una herencia más tremenda que la del país en llamas por la violencia desatada de casi todas las maneras posibles. En 2018: hubo 18 mil 22 delitos contra la libertad personal; 41 mil 955 contra la libertad y la seguridad sexual, un millón 13 mil 358 contra el patrimonio... Así lo dice el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Las voces de distintos expertos en seguridad se unen para afirmar que el primer trimestre de 2019 será el más violento del que se tenga registro. Así pinta el año, el más violento de la historia contemporánea. Lo mismo dijimos en 2018. Lo mismo en 2017. Es decir: ¿vamos de mal a peor? Por el momento, sí. La inercia no será fácil de frenar. El reporte diario de homicidios dolosos del gobierno federal cuenta que en los primeros tres meses del año se registraron 7 mil 56 muertes violentas en el país, un promedio de 78 al día. Este es el país que nos dejaron dos sexenios de una supuesta lucha contra el crimen organizado. “Supuesta”, porque ahí están las noticias que casi todos los días muestran qué tan involucradas estaban algunas autoridades con aquellos criminales que “supuestamente” debían combatir. El analista en temas de seguridad Alejandro Hope dice que vamos a terminar el año con 36 o 37 mil homicidios dolosos. Lisa Sánchez, de México Unido Contra la Delincuencia, asegura que el principal problema es que en México, tanto el costo total como el costo marginal de utilizar la violencia es prácticamente cero. “Asesinar a alguien en México es gratis, porque las consecuencias prácticamente siempre son nulas”, ha dicho. O sea, nadie paga las consecuencias, excepto los ciudadanos de a pie. Ahí, precisamente ahí, reside la gran oportunidad de gobierno de AMLO. Si eso cambia, si la justicia se administra diferente, si los culpables van a la cárcel… entonces estas cifras de horror descenderán. Si Andrés Manuel López Obrador tiene razón en pensar que los planes sociales no sólo sirven para darle de comer a la gente, sino también para generarán un cambio social a largo plazo; si la Guardia Nacional funciona como una respuesta a las falencias de los sistemas de seguridad policíacos, entonces… estas cifras de horror descenderán. Mientras tanto, el gobierno entero, casi a todos los niveles, carga con una herencia maldita. Así pasa, para acabar con la estabilidad de un país no hace falta mucho tiempo. Para reconstruirla, sí. Así de sencillo.  

Por GABRIEL BAUDUCCO

@GABRIELBAUDUCCO