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La odisea de Karla

Por un accidente presenta quemaduras de 2º grado profundo y áreas de 3er grado en 4% de la superficie corporal

OPINIÓN

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A los 30 años, la vida florece delante de tus ojos: lo planeas todo, lo quieres todo, el mundo y el futuro son para ti. Hasta que un día… todo cambia. Así le pasó a Karla Castro, una ingeniera mecatrónica, empleada de Siemens Servicios, una trabajadora como la que todos los días ponen en marcha a este país. Era el 13 de junio de 2017, cuando ella desempeñaba tareas en la Planta Guerrero, en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, que es propiedad de Ternium México, una acerera. Karla usaba equipo de seguridad cuando resbaló con fragmentos de un material llamado hierro de reducción directa (HRD) que había en el piso y cayó alrededor de un metro y medio, a un espacio donde había polvo de HRD. Ni los fragmentos ni el polvo debían estar ahí, pero ahí estaban. Ese polvo, de por sí caliente, se reactiva a entrar en contacto con el oxígeno. Imagínense a qué temperatura, una especie de combustión. El polvo se coló entre su indumentaria. Desesperada, Karla saltó de regreso al espacio desde el que había caído y donde, ¿no debía haber barandas de seguridad? Salió de ese lugar en busca de ayuda: cerca, no había ni siquiera materiales de primeros auxilios. Los gritos, la angustia de las pocas personas que estaban cerca y la necesidad de los servicios de emergencia que tardaron en llegar, se agolpaban en la cabeza de Karla. Y el dolor, cuánto dolor. Fue llevada a la Clínica Nova, donde no hay unidad de quemados y esperó por una hora un traslado más, al hospital San José. ¿Ni Siemens ni Ternium saben dónde acudir en estas circunstancias? ¿En manos de quién está el destino de sus empleados accidentados? La realidad es que debió ser atendida urgentemente en un lugar con una unidad especial de quemados. No sucedió en seguida: un peligro tremendo porque las infecciones por quemaduras pueden dejar secuelas e incapacidades de por vida e, incluso, desencadenar la muerte. Durante sus estudios Karla fue una alumna ejemplar, es una ingeniera experimentada y una chica alegre, que solía ser la capitana del equipo voleibol de Ternium. ¿Y el futuro…? ¿Cómo será el futuro? Los partes médicos aseguran que como consecuencia del incidente, Karla presenta lesiones de quemaduras de 2º grado profundo y áreas de 3er grado en 4% de la superficie corporal. Pasó cuatro meses en el hospital, atravesó nueve operaciones. Su vida está, injustamente, en pausa. En episodios anteriores, los accidentes en Ternium costaron vidas. En 2013, 11 trabajadores murieron. La empresa sólo pagó una multa de alrededor de 647 mil pesos. Karla Castro Delgado presentó una demanda en contra de Ternium México (a cargo de Máximo Vedoya) y Siemens Servicios (dirigida por Juan Ignacio Díaz). ¿No debería Siemens Servicios verificar la seguridad de los lugares a los que manda a sus empleados? ¿No deberían las autoridades exigir a las empresas un riguroso control? ¿No debería la Justicia actuar a favor de la de los damnificados? Justicia. Así de sencillo. @GABRIELBAUDUCCO