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Maduro casi apaga otro fuego

El mandatario es un experto para apaciguar a la oposición y parece que esta ocasión no será la excepción

OPINIÓN

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Hace poco más de cinco años (18 de febrero de 2014) el presidente Nicolás Maduro apagó el fuego social que acechaba la Casa de Miraflores, sede de la Presidencia de Venezuela. Ese día se entregó el líder opositor Leopoldo López, luego de ser víctima de un acoso sistemático del chavismo. Un quinquenio después parece que la historia está apunto de repetirse, o al menos, el plan en contra de los antimaduristas se parece mucho. El pasado 23 de enero, el fuego opositor volvió a encenderse al autoproclamarse Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Sólo que en esta ocasión, el opositor Guaidó está respaldado abiertamente por el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump quien, fiel a su estilo, inició una ofensiva de amenazas contra Maduro, incluida una opción militar. Los primeros días, ese nuevo incendio político atizó el fuego esperanzador e inyectó a la oposición energía para volver a las calles y exigir la renuncia del heredero de Hugo Chávez. Al parecer, el clímax de este nuevo reincendio fue el reconocimiento de más de 50 países y algunos organismos internacionales a Guaidó, un concierto en favor de los venezolanos en la frontera con Colombia y toneladas de ayuda que se quedaron simplemente varadas, pero nada más. Hoy, se ve cada vez más lejana la posibilidad de que el fuego llegue a Miraflores. Maduro se ha convertido en un experto para apaciguar a la oposición y parece que esta ocasión no será la excepción, para ello decidió blindarse con militares rusos ante la intromisión de Estados Unidos. Maduro, quien parecía con un pie fuera del poder, inició también una contraofensiva contra Guaidó, inhabilitándolo 15 años para cualquier cargo público; acto seguido, la Asamblea Nacional Constituyente (afín al régimen) le retiró la inmunidad al justificar usurpación de funciones, recibir dinero del extranjero y desobedecer la orden de restricción para salir de Venezuela. Una decisión un tanto ilógica, porque la Asamblea Nacional fue deshabilitada hace dos años por el régimen y ahora le quitan la inmunidad a alguien que se supone ya no la tenía. Lo que el presidente venezolano busca es que el probable encarcelamiento de Guaidó no sea condenado por el contexto internacional, para evitar más bloqueos económicos. En este nuevo plan están incluidos México, Uruguay y Bolivia, pues les solicitó su intervención para auspiciar un nuevo diálogo con Guaidó, en otras oportunidades ha hecho lo mismo con El Papa y la Unión Europea, la estrategia de Maduro es ganar tiempo para extinguir el fuego opositor. Y la verdad es que el plan está cuajando. Todo hace parecer que Maduro volvió a controlar el fuego opositor. A la población en su contra le aplicó una dosis de racionamiento de energía eléctrica; lo más lamentable es el futuro que le espera a Juan Guaidó. La única opción que se vislumbra para salvar al presidente encargado es que Washington pase de los dichos a los hechos.  

 ISRAEL.LOPEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX