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¿Reaprenderemos a comunicar o sucumbirá la primavera?

La discusión sobre la legalidad tiene su lugar en los juzgados, pero ese no debe ser argumento público-mediático de la contraparte ante señalamientos específicos. La constitución moral no era broma

OPINIÓN

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El país esta caminando a otro ritmo y a un destino diferente… mientras tanto, en temas clave como la comunicación corporativa y manejo de crisis seguimos trabajando bajo los principios y reglas pre Cuarta Transformación. En términos de acciones de gobierno y formas de comunicar, el presidente Andrés Manuel López Obrador no engaña a nadie. La discusión sobre la legalidad tiene su lugar en los juzgados, pero ese no debe ser argumento público-mediático de la contraparte ante señalamientos específicos. La constitución moral no era broma. El Presidente mandó a la Oficial Mayor de la Secretaría de Hacienda un oficio en el que señala a Grupo Fármacos Especializados, S.A. de C.V., Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico S.A. de C.V y Maypo vendieron al ISSSTE y al IMSS 62.4 por ciento de las compras de esas instituciones. Del documento destaca la categoría de “inmoral” antes que “violatorio” de la Constitución. El escenario está claro y la gente así lo entiende en un país en el que la percepción ciudadana muestra a la corrupción como uno de nuestros principales problemas. Las empresas van abajo en el marcador. En México pasamos de la corrupción de las autoridades, a la corrupción impulsada por las empresas, pero ahora la gente culpa más a los privados que a los públicos, porque los “políticos ya sabemos como son”. Es un tema de preocupación para las empresas mencionadas, y una clara señal de alerta para todas las compañías en México (no solamente las que facturan al gobierno federal) de que sus áreas de asuntos corporativos y comunicación tienen que adaptarse al cambio y reaprender a hacer su trabajo. Lo obvio hasta ahora era comunicar/contestar bajo tres criterios. Primero. Compromiso con México, la transparencia y el cumplimiento de sus propios códigos de ética. Segundo. Aportación a la economía del País. Tercero. Postura sobre el tema, normalmente negación de los hechos imputados. A esto se sumaba la alianza con asociaciones empresariales y la principal discusión solía ser la posibilidad de la publicación de un desplegado y entrevistas. En estos tiempos “palabras necias” para el líder de la #4T. Hoy el escenario exige cosas distintas. Primero. La posible aceptación de la situación con cifras reales y además creíbles. Podrá haber sido legal y ético en el momento de la operación, pero hoy es inmoral. Es posible que el gobierno pierda el caso en los tribunales, pero no en la opinión pública y menos dejará de aprovechar el ejemplo para tratar de evitar que suceda en el futuro. Segundo. La voluntad de demostrar que somos buenos y legales y estamos a la altura de lo que previamente comunicamos. Tercero. Demostrar el valor de la empresa y sus operaciones en términos sociales. En el caso de las empresas mencionadas el beneficio que tuvieron los ciudadanos y si ese fue el máximo que pudieron tener. Ahí el reto.