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Rebeca Moreno: Más mujeres, más teatro

OPINIÓN

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Hoy quiero reconocer en este día, la labor de las mujeres productoras de teatro.   De entrada, porque ser empresario de teatro o empresaria teatral es algo contradictorio, porque a cualquier empresario se le enseña a que las ganancias económicas son lo más importante y no hay nada más frágil que el teatro.   El teatro es poco rentable en México, hay nulos estímulos en comparación con otras actividades artísticas como el cine, la infraestructura es poca y deficiente, la mejor siempre ha estado en manos de particulares que saben lo difícil que es mantener un teatro como inmueble, y por eso Fela Fábregas decía: “si tiene un enemigo, dele un teatro”. Y hay otras actividades como generar la programación de un recinto, producir el contenido del mismo, y tal vez, la más difícil de todas: el atraer al público.   “Nadie se hace millonario produciendo teatro” me decía Nadia Haro Oliva. No en México. Distamos mucho de ser la industria teatral estadounidense que va de la mano de la industria turística, distamos mucho de convertirnos en una capital teatral como Buenos Aires, con el mayor número de teatros de todo tipo en el mundo, donde el cero impuesto a la actividad teatral lleva más de 20 años.   Algunas actrices han tenido que volverse productoras de teatro para poder seguir haciendo su tarea escénica. Y aquellas que no. ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué lo hacemos? ¿por qué arriesgar en aquello que sabemos es tan difícil de recuperar y que es una empresa con un producto tan distinto a los otros? Hoy, tenemos al frente de las dos sociedades de productores de teatro a dos mujeres que no se suben al escenario: a Tina Galindo y a Jimena Saltiel. Son dos generaciones que les ha tocado ver y hacer las cosas de manera muy distinta. Me tocó manifestarme con Tina al frente de Teatromex en la plancha del Zócalo junto con los elefantes de los circos por que se nos quitase el impuesto al espectáculo público en los noventas, lucha que ganamos con Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno y me ha tocado acompañar a Jimena, bebé en brazos, a dialogar con la Comisión de Cultura sobre el Efiteatro en la Cámara de Diputados desde el Colegio de Productores. Pero los problemas siguen siendo los mismos. La falta de visibilidad como una industria que genera empleos y la falta de estímulos suficientes, por sobretodo.   Estamos en una profesión realizada mayoritariamente en el mundo por hombres. Y lo hacemos tal vez, porque genuinamente sabemos que podemos cambiar vidas, porque el teatro es y será siempre un espejo de nosotros mismos. Tal vez, lo hacemos porque creemos aún y tenemos esperanza en lo más luminoso del ser humano, podemos mover emociones, catapultar ideales, hablar a los corazones, generar belleza, enarbolar una lucha por ideales, soñar y ensoñar ¿y qué eso no es importante? Cuando una ciudad deja de ser industrial se convierte en una ciudad cultural. Este es nuestro caso. Y por eso, necesitamos más mujeres que arriesguen, más cultura y más teatro.  
Rebeca Moreno
Promotora cultural y productora teatral