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Resolución sobre ecosistemas en la Asamblea General

La iniciativa busca establecer la conservación y recuperación de los ecosistemas en riesgo

OPINIÓN

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La recuperación de los ecosistemas centroamericanos ha generado experiencias locales que ya tienen un impacto internacional altamente positivo. En ese sentido se han pronunciado los delegados de los países hace pocos días, ante una iniciativa del actual gobierno de El Salvador en el actual periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGONU) que fue aprobada el 1 de marzo. Se trata de la Resolución por la que se declara la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas 2021-2030. Resultó del impulso de El Salvador y los países centroamericanos son parte del Sistema de Integración Centroamericana, en el 69º Periodo de Sesiones de la AGONU recibió el apoyo de toda la Asamblea General. La iniciativa busca establecer un marco de acción para impulsar y dinamizar con una aproximación holística la acción respecto a la conservación y recuperación de los ecosistemas en riesgo. Con este enfoque se prioriza la degradación, el daño y la destrucción de los ecosistemas, vinculando el papel de los bienes y servicios ambientales que son valiosos para la población en estrategias públicas. Se propone una restauración de los ecosistemas que tome en cuenta las necesidades sociales desde un enfoque que beneficie la seguridad alimentaria y la seguridad hídrica, la conservación de la biodiversidad. Que se vincule con las agendas de mitigación y adaptación al cambio climático, o de reducción del riesgo a los desastres, algo que continuamente aqueja a todas las regiones del planeta. En el origen local de la propuesta internacional se encuentra la experiencia y propuestas de instituciones no gubernamentales como la Fundación Prisma (Programa Regional de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente), que tiene su sede en El Salvador, y de expertos altamente capacitados que son reconocidos por su contribución en el diseño y ejecución de los planes nacionales que vinculan las estrategias de desarrollo y medio ambiente. El ánimo regional en el impulso de la propuesta representa una experiencia de interés ante los nuevos enfoques que requieren los cambios de políticas públicas, ante el continuo deterioro de sistemas, deforestación y riesgos ambientales que requieren mayor atención por parte de las políticas públicas de corto, mediano y largo plazo. Entre las novedades está el incluir de forma sinérgica, la vinculación de la acción humana con el paisaje junto con el resto de los compromisos internacionales relacionados con las necesidades de los ecosistemas, como lo son la lucha contra la degradación de la tierra, la reducción de riesgos y el cumplimiento de las metas de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En la instrumentación adoptada se requiere de una respuesta que resuelva la fragmentación que en el terreno presenta el hecho de que los compromisos se encuentran mencionados de manera fragmentada en diversos tipos de acuerdo ambientales. De igual manera, una coordinación y aproximación regional e interregional más allá de las fronteras nacionales.

@GUADALUPEGONZCH