Haz tu denuncia aquí

¿Nos mandarán a Maduro?

En junio de 1979, Mohamed Reza Pahlevi, el Sha de Irán, se instaló en Morelos

OPINIÓN

·
Durante el salinismo comenzó la costumbre, que persiste. Nos enteramos de los asuntos o temas sensibles, delicados, importantes que involucraban a México por fuentes o medios extranjeros, casi siempre de Estados Unidos. Este 2019 de la 4T no es la excepción. Ya ocurrió esta misma semana con la carta que envió el presidente Andrés Manuel López Obrador al rey Felipe VI de España, y al Papa Francisco. Fue el diario español El País quien informó el asunto y detonó la polémica. Ahora es desde Washington, DC, durante una sesión en la Cámara de Representantes donde el secretario de estado, Mike Pompeo, confesó que personalmente ha estado en conversaciones con los gobiernos de México y Noruega para negociar el fin de la crisis venezolana que incluya una manera de sacar a Nicolás Maduro del país. Estados Unidos encabeza un grupo que supera el medio centenar de países que repudian a Maduro y su régimen. El propio Pompeo asegura que no hay razones para un dialogo con el dictador, lo que hace suponer que sus días están contados. Maduro se tiene que ir, la pregunta es cuándo y a dónde. En México no teníamos indicios de esas conversaciones con el jefe de la diplomacia estadounidense para discutir el futuro de Venezuela y Maduro. El presidente López Obrador no ha informado nada -tal vez lo hizo hoy jueves en su conferencia mañanera- y el canciller Marcelo Ebrard tampoco. Si el exilio del sátrapa venezolano será o pasará por México, no sería la primera vez que seamos refugio de dictadores. El 11 de junio de 1979, Mohamed Reza Pahlevi, el Sha de Irán, se instaló en Cuernavaca, Morelos, y se convirtió en su inquilino más célebre. Hijo de un militar golpista y simpatizante de la Alemania Nazi, Reza Pahlevi fue coronado Emperador de Irán en 1967. Repitió la historia de los dictadores, benefició a la élite política de su país y mantuvo en la miseria a la enorme mayoría de su pueblo. Mientras 42% de la gente en Teherán, la capital, no tenía casa y vivía en barriadas, los cercanos al régimen vivían en la opulencia y los palacios. Según The Washington Post, Henry Kissinger, entonces secretario de estado, y de David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank, presionaron al presidente José López Portillo para aceptar al depuesto Sha de Irán en México. Estaba enfermo de cáncer y buscaba un lugar tranquilo para vivir, pero era imposible pasar desapercibido. Contaba con tres anillos de seguridad integrado por 72 guardaespaldas. Se alojó en una mansión blanca, la más lujosa de todas, en la famosa avenida Palmira. La presencia del Sha de Irán marcó para siempre la historia de Cuernavaca. Murió de cáncer un año después en El Cairo, Egipto. ¿El gobierno mexicano está dispuesto a recibir a Nicolás Maduro? ¿Qué está negociando con Washington? ¿Por qué han guardado silencio?  

cachoperiodista@gmail.com

@cachoperiodista