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¿De veras, señor Presidente?

¿La disculpa española? No importa. Sería mejor un cambio de actitud de ellos, pero sobre todo de nosotros

OPINIÓN

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No  es que el presidente Andrés Manuel López Obrador esté del todo equivocado al demandar que España y El Vaticano se disculpen por el trato a los indígenas durante los años de la Colonia. Pero tampoco lo estaría si pidiera que la sociedad mexicana se disculpe por la misma causa. Después de todo, el reciente debate creado por la irrupción de Yalitza Aparicio en la conciencia nacional demostró que como país, como sociedad, como cultura, estamos muy lejos no sólo de aceptar a los indígenas sino de aceptar incluso que las mujeres son individuos. Cierto: muchas de esas actitudes son herencia de la colonia española salpicada por presunto indigenismo y adobada por la conveniencia de gobiernos -anteriores y ahora este-, una historia donde la mitología fundamenta la idea de nación y alimenta una cultura popular llena de películas de charros y arrabaleras, telecomedias y series "cómicas", sin olvidar "obras" de teatro y canciones. Que el charro -el hacendado o capataz- sea la figura nacional es divertido: después de todo también es el uniforme del mariachi. Pero las canciones son igual de sexistas y clasistas. De hecho son en gran medida resultado de una declaración de independencia que mantuvo la estructura social de la colonia – el apoyo criollo a la Independencia fue para no acatar las leyes de la Constitución de Cadiz–. En ese sentido aún somos un país colonizado, donde blancos y rubios tienen precedencia efectiva sobre morenos, y el antecedente europeo es casi garantía de status social y económico. Eso es culpa nuestra, después de todo; es quizá representativa de la herencias de nuestro aspiracionismo y el sueño de regresar triunfadores y ricos al pueblo (europeo) del que salimos, nosotros o nuestros ancestros. Es cierto que una disculpa suena bien, pero es absurda. Por conveniencia, España quiere seguir como la "Madre Patria", participar en la economía latinoamericana. Y con razón, los españoles actuales alegan que la responsabilidad de abusos y problemas recae en "nuestros" ancestros, no los de quienes se quedaron allá. Cierto que los españoles tendrían mucho de que disculparse: fue su cultura, su relativo atraso social, económico y político el que dio carácter a sus colonias y fue el tesoro de las Américas el que pagó por la revolución industrial europea, pero no de España. Las letras españolas son el orgullo de una cultura, pero son también parte de una herencia que incluye el fanatismo religioso y el retraso social, clasismo y racismo incluidos. No se trata de hablar mal de los españoles y sus descendientes criollos, ni de los inmigrantes relativamente recientes; se trata quizás de la necesidad de un examen de conciencia para una sociedad donde los pobres son la "plebe", según la seudonobleza local. Porque, Presidente, lo que necesitamos como nación es una economía funcional y una sociedad incluyente. ¿La disculpa española? No importa. Sería mejor un cambio de actitud, de ellos pero sobre todo de nosotros.

jose.carreno@heraldodemexico.com.mx

@carrenojose1