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Puebla, otra vez

Supo imponerse la voluntad y las enaguas de la dirigente de ese instituto político, Yeidckol Polevnsky

OPINIÓN

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El martes, se registró, ante el Instituto Electoral de Puebla, el candidato del PAN-PRD-MC, al gobierno estatal, Enrique Cárdenas y al día siguiente lo hizo el cuestionado abanderado de la coalición Juntos Haremos Historia en Puebla, Luis Miguel Barbosa. Y se subraya, cuestionado porque en esta elección interna que hiciera Morena para seleccionar a su abanderado, sin duda, supo imponerse la voluntad y las enaguas de la dirigente de ese instituto político, Yeidckol Polevnsky, que contra viento y marea, colocó como su candidato al ex senador perredista en dos ocasiones y, desde luego, lo acompañó como invitada de honor al registro donde dijo que por su gallo, era capaz de “meter las manos al fuego” sin quemarse. Lo anterior significa que en este round que sostuvo la dirigente morenista con el coordinador de la bancada de ese partido en el Senado de la República, Ricardo Monreal —que junto con su fracción parlamentaria venía impulsando al senador Alejandro Armenta Mier—, finalmente resultó vencedora, lo que indica que todavía tiene peso en el partido que encabeza. No obstante, la realidad le dio una buena bofetada a aquellos que aseguran que en Morena, no existe división ni grupos, o como se decía antes en el Partido de la Revolución Democrática (PRD), tribus que terminen por atomizar a ese instituto político. Lo cierto es que las fracturas internas en dicho partido que se han venido dando no sólo por el caso Puebla, se han vuelto algo más que una amenaza. El enfrentamiento Polevnsky-Monreal trató de darse bajo los términos más light posibles; incluso el zacatecano le envió “bendiciones” a quien también es conocida como Citlali Ibáñez, especialmente cuándo la dirigente habló abiertamente de que en ese instituto político, se habían colado sabandijas para obtener posiciones de poder, ¿a quién o a quiénes se referiría? Tan luego que logró imponer a su candidato, entonces todo fueron sonrisas para Polevnsky, que sostuvo que en Morena prevalece “gran unidad y madurez”, tanto para éste como para otros procesos internos. Como ya había ganado en su propósito, la líder morenista soslayó que desde la Cámara alta, el senador Armenta Mier —expriísta cuya designación hubiera ayudado a confirmar que en Puebla ya se dio la alianza Primor—, dijo que no estaba nada a gusto con la forma como se manipuló la encuesta interna para decidir al candidato, pero sin embargo, se alineará. Una vez registrado, Barbosa empezó lo que podríamos llamar la operación cicatriz, e invitó tanto a Alejandro Armenta, como a la otra contendiente, Nancy de la Sierra, que sólo estuvo de “adorno” en la elección interna, a reunirse con él. Se dice que les ofrecerá formar parte de su gabinete porque está seguro de que ganará en los comicios extraordinarios.  

Colaboradora