Haz tu denuncia aquí

Manelich Castilla. Crimen organizado: La otra batalla

La criminalidad organizada tiene un campo fértil donde no se percibe la presencia del Estado

OPINIÓN

·
La criminalidad organizada es producto de factores endógenos y exógenos. Ninguna figura tan compleja de estudiar y perseguir. 157 países se unieron para sumar esfuerzos y aminorar sus estragos a través de la Convención de Palermo (el instrumento de la ONU para combatir al crimen organizado trasnacional) y, a pesar de voces que señalan su fracaso, no existe otro que plasme la problemática y una ruta crítica para enfrentarla. ¿Se pueden sumar fuerzas sin armas, inteligencia táctica u operativa para combatir este mal? Creo que sí. Esta afirmación debe acompañarse de un breve contexto. Estudios coinciden en que la criminalidad organizada tiene un campo fértil donde no se percibe la presencia del Estado. Al falso ejercicio de sustitución del Estado que realiza el criminal, le sigue la puesta en marcha de una maquinaria de valores tergiversados que engrandecen su persona. Se construyen buena reputación en medios de comunicación ?tradicionales o alternativos? y fomentan el rompimiento con los canales oficiales; adoctrinan en el rechazo a otra forma de vida que no sea la que imponen. Es aquí donde cobra relevancia el rol de los actores no oficiales en su combate. Dager Aguilar Avilés, lúcido criminólogo cubano, señala: “cuando la sociedad percibe una forma de criminalidad organizada como representante y defensor de esa sociedad y al Estado como el obstaculizador del desarrollo, la batalla contra la criminalidad organizada está perdida, porque ha logrado su objetivo final: legitimarse en la sociedad en detrimento de la deslegitimación del Estado y sus instituciones”. Así pues, la otra batalla contra la criminalidad organizada debe librarse desde nuestra atalaya ciudadana, académica, cultural, etc., al identificar y repeler intentos de control de espacios y subculturas asociadas a ella. Debemos perder el temor a invocar conceptos axiológicos, tan en crisis hoy. Vencer el miedo a hablar de lo bueno y lo malo; lo correcto y lo incorrecto. Algunas ideas: 1. Detener la práctica del “precopeo”, que envía adolescentes ebrios a los “antros” tornándolos más vulnerables a consumir drogas y poder “amanecerse”. Así funciona el narcomenudeo en dichos sitios; 2. Corregir e ilustrar a menores que normalizan la conducta criminal al repetir letras que le hacen apología; 3. Denunciar quebranto a normas básicas de cultura cívica, el ruido excesivo a deshoras, beber en la vía pública, etc; 4. Reconocer a las instituciones cuando hacen bien su labor, sin temor a ser señalados de oficialistas o vendidos; 5. No hacer de las plazas comerciales la primera opción de esparcimiento. Mejor, alimentar el hábito de acudir a la plaza pública. Muchas propuestas pudieran esbozarse y es poco el espacio. Si este texto alimenta idea de que se puede combatir al crimen organizado a partir de identificar algunas de sus manifestaciones y evitar que hagan estragos en el entorno, el propósito se habrá cumplido.  

@MANELICHCC