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La operación de Ebrard para sacar a Jorge Ramos

¿Cómo se enteró Ebrard de la retención de Ramos y qué acciones tomó el gobierno?

OPINIÓN

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Pasadas las 18:30 horas del 25 de febrero, entraron a la oficina del canciller Marcelo Ebrard, el subsecretario para AL y el Caribe Maximiliano Reyes, el vocero de la SER, Roberto Velasco, y el director de Organismos y Mecanismos Regionales Americanos, Efraín Guadarrama. Los tres se habían encontrado en la oficina del subsecretario minutos antes. La noticia ya se virilizaba en redes sociales: Jorge Ramos, periodista mexicano de Univisión, y su equipo de trabajo, habían sido retenidos en el Palacio de Miraflores luego de que Nicolás Maduro, a quien entrevistaban, concluyera de forma abrupta la conversación. Reyes intercambiaba Whatsapps con el canciller venezolano Jorge Arraeza. Guadarrama le escribía a Jorge Rodríguez, ministro para la Comunicación e Información de Maduro, pero a través de WeChat, la plataforma china que el venezolano utiliza. Rodríguez tardó en responder. Lo hizo al filo de las 19 horas. Lo que contestaba no generaba certeza sobre las condiciones en que se encontraban los periodistas. El canciller tomó la decisión de reaccionar a través de twitter e instruyó la redacción de una protesta diplomática. El encargado del ministerio de Comunicación e Información le aseguró a la cancillería que los mexicanos “ya se habían ido”. Sin embargo, para esa hora, Ramos y su equipo permanecían ilocalizables y la información apuntaba a que se encontraban bajo custodia del Servicio bolivariano de inteligencia nacional. Reyes y Velasco estaban en contacto con la cadena de televisión. Ramos seguía sin atender el celular. Fue hasta que la periodista de Univisión y compañera de páginas, Peniley Ramírez confirmó a Velasco que habían hecho contacto y sus compañeros estaban libres, que se dio por buena la versión de Rodríguez de que “iban rumbo a su hotel”. Guadarrama mantenía contacto con el encargado de negocios de la embajada mexicana en Caracas, Juan Manuel Nungaray. Por indicación de Ebrard le instruyó “ir con seguridad y personal del servicio exterior al hotel de Ramos”. Nungaray pasó la noche ahí. Antes del amanecer estaba en el lobby del hotel Cayena con una camioneta Jeep blindada, que la embajada había adquirido tras el secuestro del embajador Carlos Pujalte, y su esposa, Paloma Ojeda, en 2012. La instrucción para el encargado de negocios era clara: “No te separes de ellos”. La noche del 25, Ebrard logró hacer contacto con Ramos. El periodista le platicó lo ocurrido y el canciller le ofreció ayuda para dejar Venezuela, con un esquema de seguridad. Los tickets de vuelta a Miami estaban para antes de la medianoche. El vuelo de American Airlines número 1483 partiría a las 12:13 horas.

Off the record: La nota diplomática, que no es pública. Señala la “retención ilegal” de los periodistas por “ejercer su derecho a la libertad de expresión”. Apunta que “se afectaron sus derechos humanos” y se exige “se devuelvan los materiales”. Caracas no respondió.

 

m.lopezsanmartin@gmail.com

@mlopezsanmartin