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Confianza... intangible, pero indispensable

Estados Unidos pedía que Corea del Norte eliminara todos sus programas nucleares antes de ver beneficios

OPINIÓN

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Al final todo trato entre gobiernos, empresas, seres humanos, es una cuestión de confianza. Pero confianza es algo intangible, que se rompe con facilidad y se gana o restablece con dificultad. Parece la verdad de Perogrullo, pero es una que es probada una y otra vez por líderes y gobiernos alrededor del mundo. Ronald Reagan, el presidente estadounidense al que se acredita con el empujón final que llevó a la disolución de la Unión Soviética y del Pacto de Varsovia, tenía como lema de negociación la frase "confía pero verifica". Varias empresas han hecho un formidable negocio, construido alrededor de su reputación de confiabilidad y solidez de análisis, de informar a inversionistas y gobiernos de la situación financiera y legal de empresas y países. El hecho es que ningún inversionista y ningún gobierno hacen tratos a ciegas y difícilmente pueden tener confianza en quienes sean capaces de cambiar la ley a capricho o reinterpretarla a placer. El aparente fracaso de la segunda cumbre (en Hanói, Vietnam) entre el presidente Donald Trump, de Estados Unidos, y Kim Jong-Un, de Corea del Norte, se debió simple y llanamente a que ninguno de los dos lados podía confiar en el otro. O por lo menos no en el actual estado de sus negociaciones. "Básicamente, querían que todas las sanciones (económicas) fueran levantadas", dijo Trump, aunque la postura estadounidense pareció igualmente irreal: que Corea del Norte eliminara todos sus programas nucleares antes de ver algún beneficio. En otras palabras, cada lado quería que el otro se despojara de los mecanismos de presión que básicamente llevaron a sus líderes a negociaciones. Pero ni Washington ni Pyongyang tienen confianza en el otro. Trump ciertamente no provoca confianza. Los aliados tradicionales de Estados Unidos no confían en él; los socios comerciales estadounidenses no tienen confianza en su gobierno; una gran parte de sus paisanos desconfía de él, mas allá de la animadversión política. Pero Estados Unidos es el hegemónico mundial y no son pocos quienes desconfían de sus motivos y sus fines. Después de todo, hereda del Imperio Británico aquel lema: "no tenemos amigos, tenemos intereses". El norcoreano Kim Jong-Un tampoco parece un personaje confiable. Visto desde fuera parece un autócrata, aunque sin duda dentro de la estructura de poder norcoreana debe haber pesos y contrapesos que limiten su autoridad o condiciones sus acciones. Pero eso mismo limita su confiabilidad. No es el único caso, ciertamente no el primero y definitivamente tampoco el último, en el que la confianza está en el centro de negociaciones y crisis, de tomas de decisiones a nivel individual, nacional o internacional. De hecho, una de las razones de las crisis de estructuras políticas establecidas en buena parte del mundo es la desconfianza en sus integrantes.

jose.carreno@heraldodemexico.com.mx

@carrenojose1